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Al resolver un juicio de amparo, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), estableció criterios a considerar sobre la indemnización por daño moral y condenó ADMIVAC, S.A. de C.V. y G. Luxury, S.A. de C.V, operadoras del Hotel Mayan Palace de la ciudad de Acapulco, a pagar 30 millones de pesos por el daño moral que causó a los padres la muerte de su hijo debido a las conductas negligentes de la empresa.

En el caso un joven falleció al caer al agua en el lago artificial del hotel que se encontraba electrificado al ocasionarse un corto circuito por una bomba de agua sumergible, a la que no se había dado mantenimiento.

Después de ocurrido el incidente transcurrieron veinte minutos para que los huéspedes lograran desconectar la energía eléctrica. La doctora del hotel fue incapaz de reaccionar y no contaba con equipo médico para salvamento. El personal de la cadena hotelera trató de alterar el acta de defunción para eliminar la palabra electrocución y durante el proceso acusaron a los padres de querer sacar provecho económico de la desgracia.

Los padres demandaron a las empresas por daño moral. En primera instancia fueron condenadas al pago de 8 millones de pesos, los padres apelaron señalando que se debía considerar los ingresos que su hijo hubiese obtenido a lo largo de su vida si hubiese sobrevivido.

La Tercera Sala del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal redujo la condena a un millón de pesos bajo el argumento de que la situación económica de las víctimas es de clase media, por lo que no era necesario enriquecerlos ni de empobrecer a nadie, refiriéndose al hotel.

Los padres decidieron promover un amparo en contra de esta decisión, misma que fue atraído por la Suprema Corte.

En la sentencia se estableció que las indemnizaciones deben ser “justas”, por lo que el monto que se fije como compensación debe ser suficiente para resarcir el daño sufrido por las víctimas. Además, debe cumplir con un fin de retribución social, es decir, el monto de la compensación debe reflejar la desaprobación hacia las conductas ilícitas, así como intentar disuadirlas.

La Primera Sala estableció también que para alcanzar la debida compensación del daño moral, el juez debe valorar entre otros elementos, el tipo de derecho o interés lesionado, la gravedad del daño causado, así como la capacidad económica y el grado de negligencia de la responsable.

En el caso se demostró la grave afectación a los sentimientos, afectos e integridad psíquica de los actores ante la pérdida de su único hijo y la alta capacidad económica y negligencia de la empresa demandada, asimismo, se acreditó que la empresa incumplió con la normatividad aplicable a la prestación de servicios de hotelería y con sus deberes generales de cuidados.

Tomando en consideración estos elementos la sentencia determina que las empresas deberán pagar 30 millones de pesos como indemnización por el daño moral causado a los padres del joven fallecido.

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