Un caso de justicia torcida y de violación del principio de presunción de inocencia ha llamado fuertemente la atención en las redes sociales, especialmente en Twitter, identificándose con el hashtag #JusticiaparaYakiri.

 

La versión que se ha difundido es la declaración de Yakiri Rubí Rubio Aupart. Ella afirma que fue abordada por dos individuos en una motoneta el 9 de diciembre en calles de la colonia Doctores del Distrito Federal. Uno de ellos la aprisionó y amenazó con un cuchillo, llevándola a un hotel llamado Alcazar. Las personas de la recepción les dieron acceso a una  de las habitaciones sin ningún problema o cuestionamientos.

 

En la habitación ambos individuos la atacaron, la desnudaron y la golpearon y uno de ellos, identificado como Miguel Ángel Ramírez Anaya, la violó. En uno de los forcejeos ella logró empujar el cuchillo y el agresor se cortó a la altura de la aorta. Él hombre al verse herido se vistió únicamente con los pantalones y desapareció en la moto con su hermano. Horas más tarde, mientras la joven prestaba declaración, el otro atacante, identificado como Omar, la denunció como presunta homicida de su hermano Miguel Ángel.

 

La joven fue detenida. En el boletín de prensa  No. CS2013-1140 del 12 de diciembre de 2013 donde la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal hizo constar la “consignación” de Yakiri ante un juez, consta la versión de las autoridades y de Omar.

 

En el documento se hace constar que la Subprocuraduría de Averiguaciones Previas Centrales, a través de la Fiscalía Central de Investigación ejerció acción penal en contra de Yakiri Rubí Rubio Aupart, ante el Juez Penal en turno del Centro Femenil de Readaptación Social Santa Martha Acatitla, como probable responsable del delito de homicidio calificado.

 

De acuerdo con la denuncia presentada en la Agencia Central de Investigación, Omar afirma que Miguel llegó abordo de su motoneta, semidesnudo y con manchas de sangre.

 

Según Omar, Miguel lo abrazó diciéndole “que estaba en un hotel, ubicado en Doctor Liceaga, con una mujer quien vestía pantalón y chaleco, color negro y lo había apuñalado”. Supuestamente al percatarse Omar que Miguel tenía una herida en el cuello llamó a los paramédicos, pero cuando estos llegaron ya había fallecido.

 

El boletín señala que la Policía de Investigación detuvo a Yakiri cuando corría por la calle desnuda del torso, con manchas de sangre y algunas cortadas en brazos y manos, y que en su bolso de mano llevaba teléfonos celulares, un cúter y un cuchillo de cocina.

 

Después, en el documento se afirma que al tener Omar “a la vista” a Yakiri  “la reconoció como la persona que su hermano le describió que lo atacó cuando se encontraban en un hotel”.

 

El comunicado indica que la “Policía de investigación se presentó en el inmueble y al ingresar a la habitación 27, localizaron manchas de sangre, un par de zapatos de hombre y un cuchillo, con el que probablemente la mujer privó de la vida a Miguel Ángel Ramírez Anaya”.

 

Y concluye con la siguiente frase “Una vez que el Ministerio Público obtuvo las pruebas periciales correspondientes que acreditaban la probable responsabilidad de la mujer en el homicidio, procedió a la consignación”.

 

Algunas informaciones periodísticas señalan que "en su declaración ministerial la joven habría admitido que había tenido un pleito con su 'novio' porque la maltrataba y la obligaba a prostituirse”. Pero los padres de Yakiri afirman que ella es lesbiana.

 

En el caso no existe evidencia de que la denuncia de Yakiri haya sido atendida, negándole la atención médica o psicológica necesaria, además no se protegieron los indicios de índole criminalístico en delitos sexuales que se encuentran en el cuerpo de la víctima o en su ropa, por lo que es muy probable que evidencia física, como son los fluidos, saliva, semen, vello, vello púbico o cabellos, sangre, dermis, etc., se hayan perdido.

 

La PGJDF tampoco dio cumplimiento el protocolo para la presentación ante los medios de comunicación de personas puestas a disposición del Ministerio Público, ya que el mismo prevé que sólo en casos graves de flagrancia o alto impacto social, la Procuraduría presentará ante los medios de comunicación a los detenidos, pero el caso no reúne estas características, y aun así la joven fue exhibida.

 

En este caso una vez más lo que prevalece son pruebas circunstanciales y una supuesta confesión, pero no existe una verdadera investigación que lleve a descubrir la verdad.

 

Ante este panorama, ¿qué nos espera cuando el sistema penal acusatorio entre en vigor, y los casos se pierdan por investigaciones deficientes como esta?

 

 

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