Es una realidad que las leyes no siempre son justas para todos, pero el derecho se trata precisamente de buscar el bien de la mayoría.

La protección al medio ambiente no escapa de esta realidad y a veces la aplicación de las normas de la Secretaría de Medio Ambiente y recursos Naturales (SEMARNAT) y de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) pueden ser injustas si no se aplican en la justa medida de las necesidades.

 

Los indígenas Cucapá del estado de Sonora han interpuesto un amparo en contra de la prohibición de pescar en las márgenes y delta del Río Colorado, que fue declarada Reserva de la Biosfera del Alto Golfo de California.

 

La etnia Cucapá tiene sus orígenes en la época prehispánica y se trata de un grupo binacional ubicado en la frontera norte de México, conformado por tres asentamientos y entre los tres no existen más de mil habitantes.

 

Los indígenas alegan que la pesca es parte de su cultura y medio de subsistencia y en ese sentido argumentan que tienen un volumen de pesca por temporada de 250 toneladas.

No es la primera vez que se enfrentan las autoridades y los habitantes de la zona y de acuerdo con la fuente, en 2002 la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió una recomendación a la SEMARNAT al respecto, en donde solicitaba se les dejara seguir pescando en la zona por no poner en riesgo el equilibrio ecológico y por ser la pesca una de las pocas fuentes de ingreso y de manutención de la etnia.

 

Los indígenas declararon que hay una denuncia penal en contra de una mujer de la comunidad quien se negó a entregar 6 kilos de pescado, aunque ella no ha sido detenida por este hecho.

 

Los miembros de la etnia Cucapá se declaran dispuestos a agotar todos los medios legales y llegar hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos en caso necesario.

 

Este caso contrasta con la aprobación de una ley por parte del Parlamento Europeo para prohibir los productos que provengan de las focas, en vista de la cruel matanza de estos animales. Sin embargo en el documento se excluyen los productos de los Inuit, indígenas de Groenlandia, quienes viven de la pesca y comercialización de productos de estos animales, con lo que se reconoce su derecho ancestral.

 

Los indígenas, sin embargo han manifestado su desacuerdo con la legislación porque dicen que de todas maneras se verá afectada su economía como ya sucedió en el pasado.

 

Fuente La Jornada y BBC Mundo

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