Después de estar casi tres años tras las rejas, el joven identificado como “El Ponchis” por las autoridades, fue enviado a Estados Unidos a solicitud de éste y su familia, siete días antes de que cumpliera su condena, para evitar "el show mediático" según la juez que llevó el caso.

 

Debido a que posee la ciudadanía estadounidense, los agentes federales lo custodiaron durante el vuelo y lo dejaron en libertad una vez que ingresó a territorio estadounidense.

 

El Ponchis fue detenido el 2 de diciembre de 2010 cuando tenía 13 años y fue sentenciado a tres años de prisión al encontrársele responsable de delitos contra la salud en su modalidad de transportación de cocaína y mariguana; posesión de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea; violación a la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada con fines de secuestro, y homicidio doloso. (Ver Las penas para adolescentes en México).

 

Toda vez que estuvo privado de su libertad desde su detención, ese tiempo se computó como parte de la sentencia que debía purgar.

 

Para la doctora Feggy Ostrosky, directora del laboratorio de Neuropsicología y Psicofisiología en la Facultad de Psicología de la UNAM “el niño sicario no tiene posibilidad de readaptación debido a su conducta sicopática detonada por abusos, abandono y violencia; la cárcel no logrará rehabilitarlo porque es incapaz de sentir culpa”.

 

A pesar de la gravedad de la conducta y los crímenes que cometió el Ponchis, tuvó que ser liberado al cumplir con la pena máxima prevista en el artículo 109 de la Ley de Justicia para Adolescentes del Estado de Morelos, dejando un mal sabor de boca en la sociedad.

 

A pesar de que el caso llamó la atención de la opinión pública, hasta el momento la legislación no ha sido modificada.

 

Uno de los principales problemas del sistema penal en nuestro país es la forma distinta en que son tratados los delitos, por lo que “El Ponchis” podría haber recibido una pena de internamiento de tres, seis, siete o diez años, dependiendo de la entidad federativa en que hubiese cometido el delito.

 

Si “El Ponchis” hubiera cometido los delitos en el estado de Aguascalientes o en Chihuahua, habría recibido una sanción de hasta diez años de internamiento, que es la pena máxima aplicable cuando el adolescente tiene entre catorce años cumplidos y dieciséis no cumplidos al momento de realizar el hecho. Si la Ley Federal de Justicia para Adolescentes hubiese estado en vigor en esa época la pena habría sido de cinco años de internamiento.

 

En estos momentos el Congreso analiza un Código Nacional de Procedimiento Penal y también se ha impulsado la idea de un Código Penal Único. De avanzar estos proyectos, también debe considerarse contar con una ley general de justicia para adolescentes, con el fin de unificar las sanciones que los jóvenes reciben y evitar que existan discrepancias en los distintos estados, que pueden implicar un riesgo para la sociedad.

 

 

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