El pasado 1° de octubre se publicó en el Diario Oficial de la Federación un decreto que cambió la categoría del área natural protegida Parque Nacional "Nevado de Toluca", para declararla como área natural protegida con carácter de zona de protección de flora y fauna, poco más de 53,590 hectáreas con una zona núcleo denominada "Cráter".

 

Con el cambio, en el 96% de esta superficie podrán realizarse actividades como turismo sustentable, manejo forestal, aprovechamiento extractivo de la vida silvestre, actividades agrícolas y pecuarias, incluyendo prácticas integrales de agrosilvopastoreo y sus variantes; construcción y mantenimiento de infraestructura pública o privada, entre otros, lo cual ha suscitado una gran descontento en parte de la población y de organizaciones no gubernamentales como la fundación Jean Michel Cousteau’s Ocean Futures Society y Greenpeace.

 

Sin embargo, también han surgido voces a favor de la recategorización del Nevado de Toluca. La Universidad Autónoma del Estado de México señala que la nueva categoría está sustentada en las investigaciones científicas realizadas por expertos de esa institución educativa por más 5 años, realizándose inclusive un foro de consulta en febrero de este año.

 

La institución educativa señala que las restricciones del Nevado de Toluca como parque nacional impedía que los campesinos que habitan el área natural protegida pudieran emprender proyectos productivos de restauración en el Nevado, dedicándose a actividades productivas no sustentables como la siembra de papa y ganadería, así como la existencia de un deterioro en el ecosistema  por plagas y enfermedades forestales que no pueden tratarse como Parque Nacional y que estaban acabando con el bosque.

 

La UAEM destaca que el estado actual del Nevado de Toluca es alarmante derivado de la deforestación, el cambio de uso de suelo, la tala clandestina inmoderada, los incendios forestales, el pastoreo excesivo, la erosión del suelo.

 

Existe evidencia de que al menos desde 2010 se viene analizando la recategorización del nevado de Toluca, contando para ello con la participación del Instituto de Ecología de la Universidad Autónoma de México, entre otras instituciones, como consta en un proyecto denominado “Propuesta de Recategorización y Redecreto del Parque Nacional Nevado de Toluca”.

 

Esa propuesta era mucho más ambiciosa ya que pretendía reclasificar al nevado de Toluca como “Reserva de la Biosfera” considerando adicionar al área de protección 52,563 hectáreas más “incrementando también la diversidad ecosistémica a proteger, con la incorporación de reductos de bosque mesófilo de montaña, que se suman a los bosques de pino y de oyamel, así como a los bosques de encino y de aile; pastizal alpino, entre otros”.

 

Sin embargo no existen antecedentes que determinen por qué no se extendió la protección a estos bosques que según el estudio “son fundamentales para mantener el ciclo hidrológico y generar servicios ambientales a nivel regional”.

 

Para Gerardo Ceballos González, investigador que participó en el estudio para recategorizar al Nevado de Toluca,  la recategorización promueve que la vocación del suelo vuelva a ser netamente forestal y desmotiva las actividades agrícolas, que afectaron severamente la zona; promueve la riqueza ambiental y social, ya que permite un uso sostenible de los recursos naturales, con beneficio para los pobladores locales y dueños de la tierra.

 

El Nevado de Toluca tienen gran valor como fuente de aprovisionamiento de agua para la capital del país y municipios metropolitanos del Valle de México a través del Sistema Lerma; para la misma población del Valle de Toluca, para la subregión del Cutzamala en el Estado de México y para el corredor florícola de Tenancinco-Coatepec Harinas, e incluso para las entidades del Sistema Lerma-Chapala y su influencia inclusive llega hasta el estado de Guerrero. Esta área representa el 60 por ciento de las reservas acuíferas de la región, por lo que su escasez podría generar un colapso en el centro del país.

 

Después de publicado el decreto, la SEMARNAT tiene un año para desarrollar el Programa de Manejo del Nevado de Toluca en donde deberán establecerse las bases técnicas y legales para el adecuado cumplimiento de sus objetivos, así como garantizar que cuenten con la infraestructura y recursos humanos, técnicos y financieros que les permitan cumplir con sus objetivos.

 

Por lo pronto, según el Secretario de Medio Ambiente del Estado de México, Carlos Cadena Ortiz de Montellano, mientras no se cuente con el Programa de Manejo se corre en riesgo de que aparezcan más viviendas en las faldas del volcán, se den grandes cambios en el uso de suelo o empiecen a aparecer desarrollos habitacionales en las faldas del volcán, lo que sería un impacto para el sistema hidrológico generado por el volcán.

 

En el área del Nevado de Toluca existen muchos contrastes. En Amenalco, a unos cuantos kilometros del exparque, 11 ejidos organizados se han convertido en ejemplo de manejo sustentable de los bosques regresando zonas agropecuarias a su vocación forestal. La diferencia se nota a simple vista: de un lado, a las faldas del volcán, arbolado viejo y con plagas; del otro, un bosque joven, homogéneo y denso.

 

Sólo el tiempo definirá el futuro del Nevado de Toluca, ya que la experiencia histórica ha demostrado que la protección de las áreas naturales termina siendo derrotada por la avaricia.

 

 

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