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La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación decidió ejercer su facultad de atracción para analizar un juicio de  amparo relacionado con la demanda de reparación de daño moral y material promovida por la conductora de televisión María Teresa Alessandri González, ya que, según dice, sin su consentimiento dos revistas reprodujeron y divulgaron en 2011 diversas fotografías en las que se muestra la parte superior de su cuerpo descubierto y en una de esas revistas las imágenes aparecen sin desvanecimiento mostrando su torso desnudo.

 

La conductora demandó por daño moral y el daño material derivado del uso no autorizado de la propia imagen a Grupo Editorial Notmusa, S.A. de C.V., editora de las revistas “De boca en boca” y “H para hombres”, publicaciones que difundieron las citadas imágenes.

 

Teresa Alessandri sostuvo en su demanda que la publicación de las imágenes dañan su imagen pública, especialmente aquellas en las que aparece con el torso desnudo “al contextualizar dicha fotografía en una actividad distinta a la que realmente desempeñó, y apartándola del ámbito serio, familiar y empresarial en donde mi imagen y mi persona son reconocidas".

 

Notmusa, por su parte, adujo que las fotos fueron tomadas en un lugar público y circulaban libremente por Internet y que las mismas fueron publicadas “con fines informativos”.

 

En primera instancia Grupo Editorial Notmusa fue condenado a indemnizar a la conductora con $4.6 millones de pesos, equivalentes al 40 por ciento de los ingresos de Notmusa por la venta de ambas revistas, y a sacar de circulación y destruir todos los ejemplares de las publicaciones.

 

Pero la empresa apeló la sentencia y fue absuelta bajo las consideraciones de que era necesaria una previa declaración por parte del Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual, IMPI, para la procedencia de la acción. Inconforme, Teresa Alessandri promovió el juicio de amparo que fue atraído por la Suprema Corte.

 

La Primera Sala decidió atraer el caso ya que permitirá determinar si el derecho a la propia imagen constituye un derecho personalísimo relacionado con la vida privada que protege la libertad de cada persona para decidir en qué casos y bajo qué circunstancias su imagen puede ser utilizada por terceras personas.

 

Además, si es el caso, se podrá determinar si la protección al derecho a la propia imagen colisiona con el derecho a la libertad de expresión. Para ello será necesario tomar en consideración si las fotografías corresponden o no a la vida personal de la conductora y si las mismas se tomaron en lugar público o privado.

 

Asimismo la Primera Sala podrá determinar si la afectación que se puede generar con el supuesto uso indebido de un retrato de una persona se da o no, únicamente por el uso comercial del mismo, si es necesario o no el registro de la propia imagen para ejercer una acción ante IMPI y las similitudes, diferencias e interrelación del derecho a la propia imagen y la protección al retrato dentro de la Ley Federal de Derechos de Autor.

 

La Suprema Corte ya ha venido estableciendo una serie de criterios respecto al derecho al honor, el derecho a la intimidad y el derecho a la propia imagen cuando entran en conflicto con el derecho a la información o la libertad de expresión. En uno de estos criterios ha establecido que  la información que den los periodistas debe ser de interés público y no debe sobrepasar ciertos límites, esto es, no debe ir en contra de la reputación de persona alguna, aun y cuando ésta sea un personaje de la vida nacional o bien un servidor público, pues el derecho de información no debe ser totalitario, sino que debe tener como sustento dos condiciones, a saber: que esa información sea de interés general y/o que sirva a las personas para la toma de decisiones que enriquezcan la convivencia o participación democrática.

 

 

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