Desde hace poco más de dos meses Quintana Roo se convirtió en el sexto estado de la República, después de de San Luis Potosí, Guerrero, Distrito Federal, Yucatán y Colima, en sancionar el maltrato a los animales.

 

Para tales efectos el Congreso de la entidad modificó el Código Penal a fin de incluir dos artículos en el Capítulo sobre delitos contra el ambiente y la fauna, donde se sanciona esta conducta.

 

Así, el artículo 179 Bis establece que al que "injustificada e intencionalmente realice actos de crueldad en contra de cualquier especie animal, causándole maltrato evidente, pero que no pongan en peligro la vida del animal, se le impondrá de seis meses a un año de prisión y de veinticinco a cincuenta días multa”.

 

Si las lesiones provocadas al animal, ponen en peligro su vida, se incrementará en una mitad la pena aplicable.

 

Por otra parte, en el artículo 179 Ter se establece una pena de uno a dos años de prisión y de cien a doscientos días multa, a quien injustificada e intencionalmente provoque la muerte de un animal. Asimismo, dispone que se asegurarán todos los animales que el responsable pudiera tener bajo su cuidado o resguardo.

 

En caso de que se haga uso de métodos que provoquen un grave sufrimiento al animal previo a su muerte, las penas se aumentarán en una mitad. El Código define como métodos que provocan un grave sufrimiento todos aquellos que lleven a una muerte no inmediata y prolonguen la agonía del animal, ya sea por las lesiones provocadas o el detrimento de la salud del animal.

El promotor de esta iniciativa es el diputado local Ramón Loy Enríquez quien dice que con esta reforma se busca inhibir las posibles agresiones en contra de animales y personas y llamar la atención sobre los abusadores de animales, que constituyen un riesgo para la sociedad.

El legislador destacó la necesidad de detectar y brindar a tiempo a estas personas el tratamiento adecuado, por la relación que existe entre el maltrato animal, la violencia y la conducta delictiva.

De acuerdo con cifras del Buró Federal de Investigaciones (FBI)de los Estados Unidos, 87% los asesinos seriales, presentan antecedentes a temprana edad de maltrato hacia los animales, sin embargo estas conductas fueron toleradas o no denunciadas con el argumento de que se trataba de “simples animales”. Esto es lo que se conoce como la “Triada homicida” o la “Triada de Macdonald” (en inglés The Threat to Kill), las dos restantes son la piromanía y la enuresis.

Estudios criminológicos también demuestran que el maltrato a los animales generan un patrón de crueldad y de falta de empatía o remordimiento, que se manifiesta por medio de la indiferencia y la justificación por haber lastimado a otros seres, para finalmente pasar de los animales a las personas, en lo que se conoce como Trastorno Disocial de la Personalidad, antecedente del Trastorno Antisocial de la Personalidad en la vida adulta.

En un estudio realizado en Cataluña por un equipo encabezado por los doctores Ángel Cuquerella, médico forense y Frank Ascione, psicólogo y uno de los mayores expertos mundiales en maltrato a los animales, encontraron en una muestra de 24 sujetos acusados o condenados por delitos graves o en fase de cumplimiento de sentencia por homicidio, asesinato o asesinato en grado de tentativa, la tríada enuresis-piromanía-crueldad con animales en un 23,5% de la muestra, con tríada incompleta en un 65%. En un 41,7% de la muestra encontraron la crueldad hacia los animales como elemento aislado.

Por todo esto, es que se insiste que este tipo de conducta no debe pasar desapercibida, siendo un indicador potencial de violencia intrafamiliar o conductas futuras antisociales y agresivas en contra de personas.

 

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