Después de perder un largo proceso legal, en 2010 el gobierno de Yucatán tuvo que comprar las 83 hectáreas donde se asientan las principales estructuras de Chichén Itzá, como la pirámide de Kukulkán, el Templo de los Guerreros y el observatorio conocido como El Caracol, por 220 millones de pesos.

 

Ahora el diario La Jornada destaca que en octubre de 2012 el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) adquirió de otra de las propietarias de los terrenos colindantes a Chichén Itzá, Carmen Barbachano Gómez Rul, 99 hectáreas más en 232 millones de pesos, sin embargo en el Informe de Rendición de Cuentas de la Administración Pública Federal 2006-2012 no existen antecedentes de esta operación, sino únicamente en el Fideicomiso para el Fomento y la Conservación del Patrimonio Cultural Antropológico, Arqueológico e Histórico de México (Fideinah).

 

En la escritura correspondiente consta que el terreno está ubicado "dentro de la poligonal de la Zona de Monumentos Arqueológicos", aunque no cuenta con edificios monumentales y en el registro catastral del estado está catalogado sólo como "solar".

 

Carmen Barbachano sigue poseyendo superficies donde presuntamente existen vestigios arquitectónicos de los mayas antiguos. Entre otros propietarios particulares están más miembros de la familia Barbachano y por lo menos tres empresas: Apartamentos Peninsulares SA, Hoteles Culturales de México S.A. y Servicios Aeroportuarios del Sureste (Grupo Asur).

 

Estos terrenos están en manos privadas desde 1895 y han existido intentos del gobierno federal para recuperarlos sin éxito a través de la expropiación, por lo que se han visto obligados a comprar los mismos, pero con el desarrollo que se está dando en la zona los precios se han modificado históricamente, además de que existen otros conflictos.

 

Uno de estos conflictos es un museo del cacao que un inversionista belga pretendía establecer en la zona, pero una denuncia en los medios  reveló que la obra dañó de manera notable al menos una de las estructuras precolombinas, específicamente un sacbé, "Camino Sagrado" o "Camino blanco", que servía para transitar del Templo de las Mil Columnas a un pequeño Juego de Pelota de esta ciudad precolombina, edificios que datan del Clásico Tardío Terminal (900 –1100 DC), además de que al parecer no cuenta con la licencia para realizar la obra.

 

 

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