Después de un largo proceso legislativo, un veto presidencial y juicios de amparo, el precio único en los libros es una realidad a partir de la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, publicada el 29 de julio de 2008 en el Diario Oficial de la Federación.

 

Esta ley establece en su capítulo V,  De la disponibilidad y acceso equitativo al libro, artículo 22, que “Toda persona física o moral que edite o importe libros estará obligada a fijar un precio de venta al público para los libros que edite o importe. El editor o importador fijará libremente el precio de venta al público, que regirá como precio único”.

 

Asimismo, la ley prevé que este precio único de venta al público debe ser aplicado por lo vendedores de libros al menudeo sin ninguna variación.

 

El precio podrá ser modificado a la baja cuando se trate de libros editados o importados con más de 18 meses de anterioridad, así como los libros antiguos, los usados, los descatalogados, los agotados y los artesanales.

 

El objeto de esta ley es que un libro tenga el mismo precio de venta al público en todo el territorio nacional y en todos los establecimientos.

 

El precio único no es nada nuevo ni insólito en el mundo editorial. En la venta de revistas y periódicos, sin necesidad de la existencia de una ley, desde hace mucho tiempo se aplica un precio único, lo que ha facilitado su disponibilidad y accesibilidad en todo el país, vendiéndose al mismo precio en todos los puntos de venta del país.

 

¿Qué tiene que ver esto con los cómics?

 

En México, después de muchos años, se empezaron a comercializar nuevamente cómics o historietas a principios de la década de los noventa, como un reflejo del boom que esa industria estaba viviendo.

 

Ese sector se dedicó a importar los cómics que se publicaban en Estados Unidos para después comercializarlos, en un principio en bazares y tianguis y después en lugares establecidos. Con las devaluaciones y crisis muchas tiendas abrieron y cerraron con los años, pero algunas tiendas sobrevivieron.

 

Estas tiendas adquirieron un nuevo aire cuando a partir de 2005 Editorial Televisa empezó a editar en el país cómics en español de las principales compañías norteamericanas, Marvel a partir de 2005 y DC Comics a partir de 2012, existiendo un gran número de publicaciones al día de hoy, lo que ha permitido que el mercado de cómics crezca.

 

Pero aprovechando el interés que el cómic ha generado, se están empezando a dar fenómenos que rayan en la ilegalidad.

 

Un ejemplo es la controversia que surgió con el número 77 de Amazing Spiderman, el cual Editorial Televisa publicó con tres portadas variantes, una de esas portadas es metalizada y con una edición limitada a 3,000 ejemplares y un precio en la portada establecido por el editor de $119.00. La tienda más antigua del sector anunció en su página de Facebook que lo vendería en $495.00, lo que es una práctica sancionada por la Ley Federal de Protección al Consumidor.

 

Pero además, el artículo 2 de la Ley de Fomento a la Lectura y el Libro, formaliza la existencia del precio único en las revistas, en las que se incluyen las historietas, al establecer que éstas “gozarán de las mismas prerrogativas que se señalen para el libro”, por lo que con esta legislación, las tiendas de cómics están obligadas a aplicar el precio único de venta establecido por el editor, sin ninguna variación.

 

Otra práctica común en las tiendas de cómics es el aplicar un sobreprecio a los cómics retrasados que por su contenido, el dibujante que lo realizó u otra razón, resulta de interés para los coleccionistas, práctica que puede verse afectada porque, como ya señalamos, la Ley prevé que el precio único sea modificado después de un periodo de 18 meses.

 

Aun si se determinara que la Ley de Fomento a la Lectura y el Libro no es aplicable a las revistas, el precio único en las mismas es una realidad y las disposiciones obligan a las vendedores al menudeo a respetarlo, por lo que aplicarles un sobre precio, como mencionamos, es una práctica sancionada por la ley.

 

La sociedad y el mundo de la venta de libros y revistas ha cambiado, por lo que las tiendas de cómics deben ajustarse a esas nuevas realidades y evitar abusos que terminen matando a la gallina de los huevos de oro.

 

 

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