En México, el Código Civil Federal, y algunos códigos de los estados establecen como edad mínima para casarse los 16 años para los hombres y los 14 para las mujeres, con el consentimiento de padres, abuelos  o tutores legales, según sea el caso. Según del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), desde hace una década, cada año más de 113 mil niñas entre los 15 y 18 años se casan en México.

 

Baja California, Campeche, Chihuahua, Durango, Estado de México, Michoacán, Nuevo León, Nayarit, Oaxaca, Sinaloa, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Yucatán siguen el modelo del Código Civil Federal.

 

Otras entidades han aumentado el límite a los 16 años, con consentimiento de los padres, abuelos o tutores, pero sólo el Distrito Federal la ha aumentado a los 18 años de edad.

 

En febrero de este año se presentó un punto de acuerdo a la Cámara de Diputados para exhortar a los estados que siguen el modelo del Código Civil Federal a que legislen para aumentar la edad para contraer matrimonio y evitar el matrimonio infantil.

 

En diciembre de 2011, durante la Asamblea General de la ONU, se aprobó el 11 de octubre como el Día Internacional de la Niña, con el objetivo de reconocer sus derechos y los problemas a los que se enfrentan y con el objetivo también de combatir el matrimonio infantil.

 

En esa ocasión la organización internacional hizo un llamado a los gobiernos y a la sociedad civil a “promulgar y hacer cumplir leyes adecuadas con el fin de aumentar la edad mínima de matrimonio para las niñas a los 18 años y concienciar a la opinión pública sobre el matrimonio en la infancia como una violación de los derechos humanos de las niñas”.

 

El matrimonio infantil puede acarrear trabajos forzados, esclavitud, prostitución, violencia, asimismo pone en peligro su salud física y mental con los embarazos prematuros.

 

La UNICEF señala que pruebas indican que las niñas que se casan temprano abandonan a menudo la educación oficial y quedan embarazadas. Las muertes maternas relacionadas con el embarazo y el parto son un componente importante de la mortalidad de las niñas de 15 a 19 años en todo el mundo. Si una madre tiene menos de 18 años, el riesgo de que su bebé muera en su primer año de vida es de un 60% más que el de un bebé nacido de una madre mayor de 19 años. Las esposas menores de edad corren el riesgo de sufrir actos de violencia, de abuso y de explotación. Por último, el matrimonio infantil a menudo trae consigo la separación de la familia y los amigos y la falta de libertad para participar en actividades de la comunidad.

 

Por lo que impluica el matrimonio infantil se considera necesario continuar legislando a fin de erradicarlo, inclusive en contra de usos y costumbres de los pueblos originarios.

 

 

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