Desde hace una década, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha venido sosteniendo que no existe la presunción de idoneidad absoluta a favor de alguno de los progenitores, por lo que en los juicios de guarda y custodia se tendrá que valorar las circunstancias de cada padre y determinar cuál es el ambiente más propicio para el desarrollo integral de la personalidad del menor.

 

Este criterio fue ratificado el miércoles pasado por la Primera Sala, señalando que cuando las disposiciones legales establecen una preferencia para que la madre tenga la guarda y custodia de sus menores hijos, el juzgador deberá valorar las especiales circunstancias de cada progenitor y determinar cuál es el ambiente más propicio para el desarrollo integral de los menores y, por tanto, cuál es el régimen de guarda y custodia idóneo para el caso en concreto, preservando el interés superior de la infancia.

 

En el caso que se analizó una pareja de Nuevo León está disputando la guarda y custodia de sus hijos menores.

 

El juez de primera instancia determinó que el padre debía tener la guarda y custodia de sus hijos, pero la sentencia fue revocada en segunda instancia. Un Tribunal Colegiado determinó de nueva cuenta que el padre representaba el ambiente más propicio para el desarrollo integral de los menores, pero la madre inconforme con la decisión promovió el presente asunto.

 

La madre argumenta que la guarda y custodia debe concedérsele a ella, ya que no se encuentra en ninguno de los supuestos previstos en la legislación del estado de Nuevo León para negarla.

 

La Primera Sala determinó que eso no es obstáculo para que el juzgador otorgue la guarda y custodia al padre de los menores involucrados, pues en cada caso se deberá buscar no solo el menor perjuicio que se le pueda causar a los menores, sino el mayor beneficio que se les pueda generar a los mismos.

 

Adicionalmente, la Primera Sala determinó que aunque se actualizara alguno de los supuestos establecidos en la legislación del estado de Nuevo León, esto no puede otorgar de inmediato la guarda y custodia al padre ya que el juzgador deberá valorar en el caso concreto si el mismo resulta un factor determinante sobre con las cualidades de madre de una mujer.

 

En el caso en particular, la Primera Sala determinó revocar la sentencia del Tribunal Colegiado porque en ningún momento se escuchó la opinión de los menores involucrados, lo cual resulta fundamental para una tutela integral de sus derechos. Ante ello, se ordenó que se realizaran todas las diligencias necesarias para escuchar y valorar la opinión de los menores, acorde a los precedentes que sobre el interés superior de la infancia ha emitido la Suprema Corte.

 

 

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