Los seguidores a la Santa Muerte han iniciado una serie de protestas y manifestaciones argumentando que son perseguidos por causas religiosas ya que se suele confundir a los adoradores a la Santa Muerte con narcotraficantes y delincuentes.

 

Se han quejado de que tanto autoridades federales como municipales, auxiliadas por el mismo ejército, han destruido varios de sus templos y capillas, como ocurrió en Nuevo Laredo a finales del mes pasado.

 

Este culto tiene más seguidores en el norte de la República y alguno de sus líderes religiosos comentó que interpondrá denuncia penal en México por la destrucción de los templos, pero que además acudirán ante autoridades internacionales para levantar una queja por lo que consideran una persecución religiosa.

 

 

Los fieles solicitan que se respete su derecho de libertad de culto, garantizado por el 24 constitucional, argumentando que no se trata de una religión privativa de la delincuencia organizada, sino que hay todo tipo de personas y que no se comete ningún delito mediante su práctica. Su registro como iglesia, sin embargo, parece no haber procedido en la Subsecretaría de Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación.

 

Recordemos que en México todo hombre es libre para profesar la creencia religiosa que más le agrade y con ello puede practicar las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley.

 

Fuente BBC Mundo

 

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