En los divorcios en ocasiones los padres entran en conflicto para determinar a quien corresponderá la guarda y custodia de los hijos, y la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha determinado que atendiendo al interés superior del niño los juzgadores deben tomar las medidas necesarias para descartar que una decisión pueda afectar a un menor y suponga un riesgo para éste.

 

Así, determinó que para contar con mayor certeza al decidir qué es lo que más le conviene a un menor en relación con su guarda y custodia, el juez debe ordenar el desahogo pruebas personales a los padres como sicológicas, de trabajo social o alguna similar y estableció que esas pruebas también deben realizarse a las parejas de los padres en el caso que cohabiten con éstas.

 

La Sala resolvió lo anterior en virtud de que cuando los padres cohabitan con otra pareja, es lógico suponer que si se concede la guarda y custodia existirá convivencia con la pareja del padre e incluso en algunos casos con  los hijos de ésta.

 

En el caso, el quejoso, vía amparo, impugnó la omisión de la autoridad responsable de ordenar la práctica de diversas pruebas periciales en sicología y estudios de campo del entorno social de la actual pareja de la madre de su hijo, para descartar que la convivencia con tal persona suponga un riesgo para la integridad física o psicológica del niño.

 

El Tribunal Colegiado le negó el amparo. Inconforme, interpuso el presente recurso de revisión.

 

Como consecuencia se deja sin efectos la sentencia reclamada y se deberá ordenar se realicen las pruebas en psicología y trabajo social a los padres del menor y las parejas de éstos, o sólo a la de la madre en el caso de que el padre no cohabite con alguien.

 

Además, se ordenan peritajes especializados en psicología para evaluar al niño y determinar qué padre es más conveniente para él que conserve la guarda y custodia.

 

 

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