El viernes pasado el abogado y criminólogo Gabriel Regino hizo en CNN un balance sobre el saldo del caso Cassez . El maestro destacaba cómo para la sociedad “los hechos que se transmiten a través de los medios de comunicación, así sean montajes, son la verdad histórica, mientras que conceptos tales como el debido proceso no son más que argumentos legaloides para no aplicar una condena, ya impuesta de manera previa por la opinión generalizada”.

 

Y exactamente desde que se resolvió el caso de Florence Cassez el tema del “debido proceso” ha sido una constante en los medios de comunicación, pero como señala el licenciado Regino, no es un “argumento legaloide”, sino que se considera un derecho humano cuyos lineamientos esenciales están regulados en diversos artículos de la Constitución como el artículo 13, 14, 16,17, 18 y 20.

 

A estos principios deben agregarse los previstos en los artículos 14 del Pacto Internacional de losDderechos Civiles y Políticos de las Naciones Unidas y 8 de la Convención Americana de los Derechos del Hombre.

 

La doctrina mexicana define el debido proceso como el conjunto de condiciones y requisitos de carácter jurídico y procesal que son necesarios para poder afectar legalmente los derechos de los ciudadanos.

 

Estas condiciones y requisitos no se centran únicamente en los derechos ya garantías que tienen un individuo ante la autoridad judicial sino que también incluyen aquellos en que las autoridades no judiciales intervienen en su función persecutora.

 

Esa ha sido, por ejemplo, la postura de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en la Opinión Consultiva OC 17/2002 emitida a solicitud de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en la que se sostuvo que las garantías englobadas dentro del debido proceso deben respetarse en tres momentos: I. Al momento de la detención, II. En el desarrollo de procedimientos judiciales y III. En el cumplimiento de una medida reeducativa o de internamiento (incluso la prisión).

 

Así, como derechos garantías y principios previos al juicio se encuentran el derecho a la vida, el derecho a la libertad, derecho a la integridad personal y seguridad personales, derecho a la información.

 

Durante el juicio: derecho de igualdad ante la ley, derecho a ser juzgado por un tribunal competente, independiente e imparcial previamente establecido por la ley, respeto a las formalidades esenciales del procedimiento, el derecho de que los jueces se conduzcan con imparcialidad, el derecho a una defensa adecuada, el derecho a que se exhiban pruebas lícitas.

 

Pero durante décadas estos derechos han sido violados constantemente por las autoridades tanto investigadoras como judiciales, al extremo de que nos resulta normal que una persona sea exhibida y condenada en los medios de información olvidando que cuando una persona está sujeta a un proceso penal, sin duda su inocencia se encuentra cuestionada, pero eso no altera la calidad de inocente que se aclarará cuando se dicte sentencia definitiva, que puede ser absolutoria, con lo que se confirma la inocencia o condena, único momento en el que se puede perder el carácter de inocente frente a la sociedad, no ante las cámaras.

 

Con el nuevo sistema penal acusatorio que entrará en vigor en 2016, que en palabras del licenciado Regino “descansa en la oralidad y el pleno respeto a las garantías individuales, y especialmente a principios como el de la presunción de inocencia”, decisiones como las del caso Florence Cassez serán más comunes si las instancias investigadoras continúan con sus prácticas violatorias de derechos y la justicia volverá a ser puesta en el banquillo de los acusados.

 

Pero también la justicia volverá a ser señalada si los ministros de la Suprema Corte de Justicia y los jueces en general se continúan tomando demasiado tiempo para explicar aquellas decisiones que son controvertidas, y que para la sociedad que no conoce a profundidad el derecho no resultan claras y si siguen viendo a la sociedad desde el soberbio principio que alguna vez un ministro de la Corte citó “las sentencias no se explican, se acatan”.

 

 

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