La noticia que el día de hoy publica el periódico Excelsior, pudiera parecer una nota histórica de la época del Porfiriato. Pero tristemente se relatan hechos que se presentan en pleno siglo XXI.

 

Un grupo de trabajadores guanajuatenses acusa al Sistema Estatal de Empleo, dependiente de la Secretaría de Desarrollo Económico Sustentable del Estado de Guanajuato y a una empresa agropecuaria sonorense, por esclavitud.

 

Según los trabajadores, el Sistema Estatal de Empleo les ayudó a hacer contacto con la empresa para trabajar en un viñedo por un salario de $1,200 pesos mensuales, con hospedaje y alimentación incluida. Así, reclutaron varios trabajadores entre ellos dos menores de edad, y en camiones los trasladaron a la hacienda.

 

 

Al llegar las condiciones laborales fueron totalmente diferentes a las prometidas pues se les instaló en barracas que eran cerradas con cadenas y candados al anochecer, rodeados de mallas de hasta tres metros de altura. La comida que les daba era poca y de dudosa higiene que, además, les fue cobrada y el sueldo se redujo de 200 pesos al día a solo 50, aunque la realidad es que nunca se les pagó.

 

El grupo de trabajadores que exponen los hechos a la opinión pública declara que huyeron del lugar donde todavía permanecen en estas condiciones deplorables muchos trabajadores provenientes de diferentes estados de la República.

 

Lo menos que podemos esperar como mexicanos es que las autoridades investiguen a fondo estos hechos y se finquen las responsabilidades que procedan contra los empleadores, pero también contra las autoridades que se demuestren legalmente responsables.

 

Recordemos que el primer derecho que tutela nuestra Constitución es la libertad personal, mediante la declaración expresa de la prohibición de la esclavitud dentro de nuestro territorio.

 

Fuente Excelsior 

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