El pasado viernes comentábamos en esta revista electrónica sobre el estudio dado a conocer por la OIT, Organización Internacional del Trabajo, sobre los horarios de trabajo de los empleados domésticos del que se desprende que nuestro país se encuentra al nivel de Malasia con jornadas de trabajo de 66 horas semanales.

 

De acuerdo con la propia OIT, la actividad doméstica remunerada es una de las ocupaciones con mayor déficit de trabajo decente y peor calidad del empleo: extensas jornadas, bajas remuneraciones, escasa cobertura de seguridad social y alto nivel de incumplimiento de las normas laborales, y México no es la excepción.

 

El artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece los derechos mínimos de los trabajadores en nuestro país.

 

El apartado A se refiere a los trabajadores del sector privado, haciendo referencia expresa a los empleados domésticos, y prevé para ellos, entre otros derechos, una jornada máxima de ocho horas; 6 días de trabajo por uno de descanso por lo menos, descanso por embarazo, el derecho a un salario mínimo suficiente para satisfacer las necesidades de una familia y proveer educación a los hijos, el pago doble del tiempo extra trabajado. También se prevé la responsabilidad de los patrones respecto de los accidentes o enfermedades profesionales sufridas con motivo del trabajo y el derecho a una indemnización de tres meses.

 

Finalmente es de destacar que estos derechos incluyen específicamente el acceso a un fondo para adquirir vivienda y los derechos a la seguridad social, incluyendo  seguros de invalidez, de vejez, de vida, de cesación involuntaria del trabajo, de enfermedades y accidentes, de servicios de guardería y cualquier otro encaminado a la protección y bienestar de los trabajadores.

 

Estos derechos son desarrollados por la Ley Federal del Trabajo que incluye otros como el derecho a vacaciones remuneradas, prima vacacional, aguinaldo.

 

Pero para los trabajadores domésticos la propia legislación restringe estos derechos.

 

La Ley Federal del Trabajo establece un régimen especial aplicable a estos trabajadores que aunque establece derechos específicos, afecta otros. Por ejemplo el artículo 333 tácitamente establece una jornada superior a la legal de ocho, previendo para los trabajadores domésticos que habitan en el hogar jornadas de doce horas.

 

La ley también establece disposición expresa para que se cree un salario mínimo profesional para estos trabajadores, pero a la fecha este no existe, rigiéndose por las condiciones del mercado.

 

Respecto al salario de estos trabajadores un estudio elaborado por el INEGI llamado “Perfil sociodemográfico de los trabajadores domésticos remunerados en México 2010” arroja que de los 1.58 millones de trabajadores domésticos que existen en el país el 62.8% perciben sólo dos salarios mínimos mensuales como retribución a sus labores y sólo 27.9%, entre dos y cinco.

 

El derecho al acceso al fondo de vivienda administrado por el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (INFONAVIT) también lo tienen restringido, ya que el artículo 146 de la Ley Federal del Trabajo les excluye expresamente al establecer que los patrones no estarán obligados a pagar las aportaciones al fondo.

 

EL INFONAVIT estableció en 2010 un programa llamado “Infonavit para todos” que permite que los patrones inscriban en el Instituto a los trabajadores domésticos con cuotas mensuales desde $240 a $380 para que estos puedan obtener un crédito de entre $227,000 a $272,000 y puedan comprar una vivienda nueva o usada, construir en un terreno que sea suyo o mejorar su casa, o bien para que usen sus aportaciones como ahorro para su retiro. Pero a finales de 2010 sólo estaban inscritos 850 trabajadores domésticos.

 

Respecto a la seguridad social, los artículos 13 fracción II y 222 a 233 de la Ley del Seguro Social establecen que no existe obligación del patrón de inscribir a un trabajador doméstico al régimen obligatorio del seguro social, ni al seguro de ahorro para el retiro, porque dicha inscripción sólo puede realizarse voluntariamente y de conformidad a lo pactado por las partes.

 

El informe del INEGI señala que del universo de trabajadores domésticos sólo 20.7% tienen acceso a la seguridad social a través del IMSS mientras que el 43.8 no tiene derecho a ningún servicio médico. El 29.4 lo recibe a través del Seguro Popular y únicamente el 9.3 recibe servicio médico como una prestación laboral.

 

Las cifras relacionadas con los derechos que la ley les concede tampoco son alentadoras ya que según los datos del INEGI 76.3% de los trabajadores domésticos remunerados no cuentan con ningún tipo de prestación laboral. Esto significa que casi 900 mil de estas personas ocupadas no reciben servicio médico, vacaciones pagadas, prima vacacional, aguinaldo, ni algún otro tipo de prestación de la que otros mexicanos sí gozan.

 

La más común de las prestaciones laborales entre los trabajadores domésticos remunerados es el aguinaldo seguida de las vacaciones con goce de sueldo.

 

Pocas personas y trabajadores domésticos saben que por ley el patrón está obligado a o dar un descanso semanal de día y medio ininterrumpido, proporcionara asistencia médica o pagar hasta un mes de sueldo cuando el trabajador adquiere una enfermedad que no sea de trabajo o pagar los servicios funerarios, o que en caso de conflicto se puede ir ante las juntas de conciliación y arbitraje, o que el trabajador tiene derecho a una indemnización de tres meses de sueldo.

 

Mucho se ha escrito en nuestro país sobre los trabajadores domésticos pero poco se ha hecho, y casi nada ha cambiado.

 

Para México estos trabajadores siempre han sido invisibles como lo refleja Octavio Paz en un pasaje de su obra “El Laberinto de la Soledad”: “Recuerdo una tarde, como oyera un leve ruido en el cuarto vecino al mío, pregunté en voz alta: ‘¿Quién anda ahí?’ Y la voz de una criada recién llegada de su pueblo contesto ‘No es nadie señor, soy yo’ ”

 

Si México ratifica el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo sobre el Trabajo Decente para las Trabajadoras y Trabajadores Domésticos, esto podría cambiar.

 

 

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