Cuando en diciembre de 2007 se anunció que el Impuesto sobre Tenencia o Uso de Vehículos desaparecería el 31 de diciembre de 2011, muchos festejaron, pero se facultó a las entidades federativas para establecer impuestos locales sobre tenencia o uso de vehículos respecto de automóviles u otra forma de compensar los ingresos que dejarían de percibir.

 

Para desgracia la gran mayoría de las entidades han establecido la tenencia local ya sea en sus leyes de hacienda, de ingresos o en una legislación específica. Esto ha provocado que los ciudadanos “emigren” sus coches a entidades vecinas cuando el pago de la tenencia les resulte más cómodo que en su propia entidad.

 

Ese es el caso por ejemplo del Distrito Federal con el Estado de México. El D.F. para 2013 disminuyó el monto del subsidio para el pago de tenencia vehicular de 350,000 a 250,000, por lo que los propietarios con un vehiculo con valor superior a esa cantidad deberá pagar el impuesto.

 

Mientras, en el Estado de México se mantendrá el subsidio de la tenencia vehicular durante el primer trimestre del año para vehículos con valor de facturación de hasta 350,000 pesos, siempre y cuando, entre otros requisitos, paguen el refrendo antes del 1 de abril.

 

Para atender esta problemática el Distrito Federal busca homologar con sus entidades vecinas el valor del vehículo a partir del cual se dejará de otorgar el subsidio.

 

La situación es diferente en otras entidades. En Puebla, Michoacán o Quintana Roo los propietarios de vehículos no pagan tenencia siempre y cuando cumplan con determinados requisitos como es el estar al corriente en el resto de sus contribuciones. En el caso de Campeche el subsidio sólo se otorga a vehículos con valor menor a los 200,000 pesos.

 

En promedio los ingresos de las entidades federativas, sin incluir el Distrito Federal, se componen en un 40% de ingresos tributarios, es decir, impuestos. De éstos, aproximadamente el 60% proviene de los impuestos a la tenencia o uso de vehículos y del impuesto sobre automóviles nuevos, aunque técnicamente el impuesto sobre automóviles nuevos no es un ingreso propio ya que proviene de una ley federal, las entidades los administran en su totalidad y el 100% de la recaudación es percibido por ellas.

 

Así, que lo más probable es que sigamos pagando este impuesto y su desaparición sólo haya sido un sueño.

 

 

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