Hace un mes inició un nuevo gobierno y con ello una visión distinta de las cosas. En el combate contra el crimen organizado y los traficantes de drogas se nos dice que cambiará la estrategia para obtener mejores resultados.

 

La estrategia de la administración anterior no era clara y parecía más un ataque frontal para debilitar al crimen, más reactiva, que una surgida de la planeación. La falta de conocimiento real sobre dónde y cómo operan los grupos criminales llevó al gobierno a actuar de una forma que ya no funcionó, pero eso debe cambiar. 

 

El uso de la información para el combate al crimen no fue parte de la estrategia seguida por WilliamJ. Bratton para reducir la criminalidad en Nueva York. Además de los cambios administrativos y en la estructura del Departamento de Policía de Nueva York, crearon un sistema de estadísticas comparativas con base en reportes semanales de cada delegación.

 

Esa información les permitió después desarrollar patrones de criminalidad en las distintas zonas de la ciudad que permitió implementar una estrategia preventiva para su combate. Los datos ayudaron a reaccionar de inmediato ante brotes de criminalidad y medir de forma efectiva sus resultados para reorientar los recursos en caso de no obtener las consecuencias esperadas.

 

Así, el Departamento de Policía no sólo se abocó a resolver crímenes sino a asumir un efectivo papel preventivo del delito, desmantelando a las empresas criminales y a los sistemas de apoyo. Han eliminado lo que los criminales necesitan para operar: sus pistolas, sus vendedores de artículos ilegales, sus talleres de desmantelamiento y exportadores de autos, sus clientes para la prostitución y compra de drogas, sus edificios y departamentos, sus automóviles y los sectores sin vigilancia de la ciudad en donde solía prosperar el crimen.

 

Esas herramientas de información pueden ser utilizadas en gran escala para combatir el crimen, como lo propone Viridiana Ríos Contreras, una mexicana candidata a doctor en gobierno por la Universidad de Harvard y miembro del Programa de Iniquidad y Justicia Criminal de Harvard Kennedy School que desde hace más de dos años ha venido aplicando modelos matemáticos a los índices de violencia en nuestro país.

 

Ríos considera que las matemáticas están transformando las ciencias sociales y que estas pueden ser utilizadas para crear modelos sobre cómo los individuos y grupos toman decisiones e interactúan en la sociedad. Los humanos ven patrones falsos, aun cuando la regla es el azar, mientras que las matemáticas son frías y no pueden equivocarse.

 

Y usando modelos matemáticos busca entender quién está en riesgo de convertirse en un traficante de drogas, cómo los incentivos laborales afectan las tasas de delincuencia y la violencia y por qué el secuestro, la extorsión y homicidio han subido en los últimos años.

 

En su último trabajo Viridiana Ríos y Michele Coscia desarrollaron un algoritmo llmado MOGO (Making Order Using Google as Oracle) que utilizando y filtrando toda la información que alguna vez ha sido publicada en la prensa nacional y local, así como en blogs especializados indexados por Google, determina la ubicación y permanencia de las organizaciones delictivas en los municipios de la República.

 

Ríos y Coscia están explotando una característica que la mayoría de los individuos tiene  en la red: revelar más información que la que revelaría en persona, al creer que está protegido por el anonimato.

 

Ríos destaca que el problema actual de los investigadores es ordenar, procesar, filtrar y verificar la cantidad masiva de información que está disponible. “Estos son los tiempos en los que todo se sabe, si se sabe cómo buscar” afirma. Y eso es lo que su algoritmo hace.

 

Los resultados del estudio  por ejemplo desmienten que los grupos criminales quieran conquistar y operar en todo México, o que lo hagan actualmente, en realidad operan de manera quirúrgica y estratégica, teniendo actividades en 713 municipios de los 2,456 municipios en México

 

El estudio también señala que los criminales se ubican en donde pueden traficar drogas, extorsionar y secuestrar. Operan en las grandes ciudades y en sus afueras, en las costas del suroeste pero no en Oaxaca, y en los municipios por los que pasan las principales carreteras del país, sobre todo las que van a Ciudad Juárez y Nuevo Laredo. Les gustan las fronteras: están cerca de Estados Unidos y de Guatemala.

 

También se rebela que los patrones de crecimiento de los grupos criminales siguieron presentándose a pesar de la estrategia implementada por el gobierno.

 

MOGO está en su versión beta, pero si con la información contenida en las red pudo obtener estos datos, con la información del Estado sus resultados podrían ser aun más acertados y permitir una mejor planeación en el combate a la delincuencia.

 

Es tiempo que nuestra seguridad pública deje de actuar como una policía de los setentas y mire hacía el siglo XXI realizando un trabajo policial guiado por inteligencia.

 

 

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