Al resolver un amparo, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que los órganos judiciales deben abandonar y superar la vieja concepción de la patria potestad como poder absoluto sobre los hijos, esto a partir de que en la Constitución se adoptó el principio de interés superior del menor.

 

Los ministros señalaron que la patria potestad se configura como una función que se le encomienda a los padres en beneficio de los hijos y que está dirigida a la protección, educación y formación integral de los mismos, cuyo interés es siempre prevalente en la relación paterno-filial, acentuándose asimismo la vigilancia de los poderes públicos respecto al interés del menor.

 

El asunto se originó cuando una mujer trató de recuperar a su hijo casi cuatro meses después de que lo había dado en adopción. Inicialmente al estar embarazada la mujer contactó a otra, para darle en adopción a su hijo, y el propio día del nacimiento del menor la madre biológica manifestó ante el Ministerio Público y ante un funcionario del DIF de Estado de Puebla que quería darlo en adopción porque no quería encargarse de él.

 

La mujer que quedó al cuidado y se hizo responsable del menor y su cónyuge, mes y medio después del parto, iniciaron el procedimiento de adopción, sin embargo, dos meses después la madre biológica se presentó al procedimiento oponiéndose a la adopción.

 

En primera instancia se decretó la pérdida de la patria potestad de la madre biológica y se autorizó la adopción a favor del matrimonio adoptante. Sin embargo, dicha resolución fue revocada en segunda instancia y confirmada por un tribunal colegiado, en la que se concedía la patria potestad a la madre biológica.

 

Finalmente el asunto llegó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación al considerarse que se violaba el párrafo ocho del artículo 4 de la Constitución Política, que establece que en todas las decisiones y actuaciones del Estado se velará y cumplirá con el principio del interés superior de la niñez.

 

La Primera Sala determinó que se había configurado legalmente el abandono de la menor, ya que la madre abdicó total, voluntaria e injustificadamente a los deberes inherentes a la patria potestad.

 

Asimismo, destacaron que en este caso no se puede considerar que se trata de un abandono momentáneo, en donde existe una causa justificada para dejar a un menor al cuidado temporal de otra persona, ya que no nunca existió la intención de que el menor se reintegrara al núcleo familiar en cuanto la situación excepcional desapareciera.

 

La Corte señaló que en el caso no puede olvidarse que lo que ocasionó la integración del menor a un entorno familiar estable, afectivo y responsable desde el día de su nacimiento, fue el abandono y consentimiento de la madre biológica, quien se desentendió de su hijo biológico desde su primer instante de vida.

 

Finalmente la Corte destacó que este tipo de controversias deben ser analizados atendiendo a las particularidades de cada caso concreto, pues existen asuntos en los que la reinserción del menor en su familia biológica no favorece el interés superior del menor su derecho a un entorno familiar estable, afectivo y responsable en lo absoluto, por lo que los tribunales del país deberán determinar si la reinserción es lo más benéfico para el menor sujeto a su jurisdicción.

 

 

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