Ha trascendido que el día de hoy a la media noche se realizará una ceremonia previa de “traspaso de poderes” entre el presidente electo Enrique Peña Nieto y el Presidente en funciones Felipe Calderón. Esta es una ceremonia semejante  a la que hace seis años se realizó entre Vicente Fox y Felipe Calderón, y en la que presuntamente no se pronunciarán discursos.

 

Según trascendió en entrevista con el periodista Joaquín López Dóriga, la ceremonia previa tiene como finalidad transmitir  a Enrique Peña Nieto el mando  de la fuerza pública desde el primer minuto del primero de diciembre, asumiendo éste la responsabilidad de la seguridad nacional a partir de ese momento.

 

La primera vez que se realizó esta ceremonia fue el 1º de diciembre de 2006, a las 00:00 horas, cuando Vicente Fox se despojó de la Banda Presidencial y la entregó a un cadete del Colegio Militar y Felipe Calderón en ese mismo acto recibió una Bandera, la que se comprometió a defender con su vida. Se realizó en virtud de la crisis que existía en esa época y del riesgo de que el presidente electo no pudiese rendir la protesta correspondiente.

 

Respecto a  la toma de posesión del presidente, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece en su artículo 87 que el Presidente, al tomar posesión de su cargo, prestará protesta ante el Congreso de la Unión o ante la Comisión Permanente, en los recesos de aquél. Si por cualquier circunstancia el Presidente no pudiere rendir la protesta ante el Congreso de la Unión o ante la Comisión Permanente, lo hará de inmediato ante las Mesas Directivas de las Cámaras del Congreso de la Unión o en su caso ante el Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

 

Previamente el artículo 83 señala que “el Presidente entrará a ejercer su encargo el 1o. de diciembre…”. 

 

Para algunos autores, prestar la protesta no es requisito imprescindible para que el presidente electo tome posesión del encargo, es decir, consideran que se trata de un acto formal y solemne pero no constitutivo. Así, el Presidente lo es desde el primer segundo del día primero de diciembre a pesar de que la protesta se rinda después.

 

De esa opinión era el doctor Jorge Carpizo Mcgregor quien señalaba que la protesta no constituía el cargo, ya que con o sin ella el Presidente está obligado a guardar y hacer guardar la Constitución”. 

 

Para Mario Melgar Adalid la iniciación del mandato no está sujeta a la protesta porque llevaría al absurdo de desconocer la voluntad popular expresada en las urnas y considerar que al no darse la protesta existe un vacío de poder y una crisis constitucional. Para este autor la protesta es un acto solemne y relevante desde el punto de vista protocolario y político, pero es solamente declarativo, en tanto no define el momento en que empieza la gestión pública, toda vez que ésta la determina el texto del artíuclo 83 de la Constitución.

 

En este orden de ideas, si el Presidente electo asume el cargo al primer segundo del día primero de diciembre,  la ceremonia de “transmisión de poderes” que se pretende celebrar esta medianoche no sería necesaria.

 

Para otros la protesta que rinde el Presidente al asumir el cargo determina el momento en que inician sus responsabilidades constitucionales. Así Fernando Serrano Migallón señala que "la primera y fundamental función del Presidente, sin la cual todas las demás no pueden legalmente ocurrir, es rendir la protesta constitucional".

 

Serrano Migallón destaca que el artículo 128 Constitucional establece que “todo funcionario público, sin excepción alguna, antes de tomar posesión de su encargo, prestará la protesta de guardar la Constitución y las leyes que de ella emanen”, y el texto no admite distinciones por lo que incluye al Presidente que es el primero de los funcionarios públicos.

 

Para el autor el artículo 87 establece “un acto simultáneo e indivisible de la protesta y asunción del poder presidencial, con lo cual es conclusión necesaria que para tomar posesión de sus facultades constitucionales, el Presidente debe rendir protesta. La Constitución no prevé otra posibilidad y sólo cabe afirmar que es una obligación constitucional. El Presidente no puede ejercer sus funciones si en el día 1º de diciembre no rinde protesta”.

 

De asumir esta posición la supuesta ceremonia de “transmisión de poderes” tampoco tiene algún efecto legal.

 

Este criterio se fortalece con las recientes reformas al artículo 87, que prevé ya varios supuestos en los que el Presidente puede prestar la protesta constitucional, aunque en la exposición de motivos de estas reformas se interpretó el artículo 83 en el sentido de que el mandato del Presidente de la República inicia su función a partir de las cero horas del día 1º de diciembre.

 

A pesar de las recientes reformas constitucionales, aun no se ha definido si la protesta que rinde el Presidente es declarativa o constitutiva, por lo que se debe precisar sus efectos en una nueva reforma constitucional y en todo caso formalizar esta ceremonia de “transmisión de poderes”, para evitar el riesgo de una nueva crisis constitucional.

 

 

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