La Alianza por la Salud Alimentaria, integrada por El Poder del Consumidor, Oxfam México, Al Consumidor, Centro de Orientación Alimentaria, ContraPESO, Redim, entre otras, impulsa en la Cámara de Diputados una iniciativa para aumentar el precio a los refrescos.

 

La iniciativa propone reformar la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), para establecer un impuesto adicional los refrescos y bebidas como los jugos, lo que significa un aumento de 1.70 por litro.

 

Según estimaciones de las ONGs, con este impuesto el consumo de refrescos en nuestro país se reduciría 26 por ciento al pasar de 163 litros al año por persona a 121, lo que también se traduciría en una recaudación de casi 23 mil millones de pesos, una tercera parte de lo que actualmente cuesta atender padecimientos derivados de la obesidad.

 

Kelly Brownell, director del Centro para las Políticas en Alimentos y Obesidad de la Universidad de Yale, dice sobre este impuesto "Si aplicas un impuesto de menos de 10 por ciento del incremento del precio, no es seguro que tengas un cambio en el consumo del producto. Pero si lo haces de 20 por ciento, puedes tener cambios significativos y considerables", afirmó en una entrevista.

 

Brownell también consideró necesario restringir la publicidad de la industria de la comida y de la bebida dirigida a los niños, principalmente, ya que tienen un fuerte impacto en la dieta de los menores

 

Investigadoras de la Universidad Autónoma del Estado de México señalan que  México es el segundo país consumidor de refrescos del mundo, y que 60 por ciento de las familias mexicanas incluyen este producto en su dieta habitual, en sustitución de las tradicionales aguas de frutas o el consumo de agua natural.

 

 

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