En la Cámara de Diputados se presentó una iniciativa de reformas a los artículos 7 y 49 de la Ley General de Educación con el fin de impulsar la materia de civismo en las primarias y secundarias, las pautas de comportamiento social que nos permiten vivir en la colectividad.

 

En la exposición de motivos se destaca que una de las causas sociales de la alta criminalidad que tenemos en nuestro país es “la existencia de muchas deficiencias en la formación cívica, en la educación para la convivencia pacífica y en la cultura de una vida libre de violencia”.

 

La iniciativa propone modificar el artículo 7, fracción VI para establecer explícitamente la obligación de las escuelas públicas y privadas de impartir civismo, estableciendo éste como uno de los fines de la educación que el Estado imparte la educación cívica.

 

El texto que se agregaría a esta disposición sería “Promover la educación cívica, el valor de la justicia, de la observancia de la Ley y de la igualdad de los individuos ante ésta; propiciar la cultura de la legalidad, de la paz y la no violencia en cualquier tipo de sus manifestaciones, así como el conocimiento de los derechos humanos y el respeto a los mismos.”

 

En el artículo 49 se pretende establecer como eje del proceso educativo “los principios y valores del civismo que garanticen la convivencia pacífica, armónica, solidaria y socialmente útil, en los principios de libertad y responsabilidad que aseguren la armonía de relaciones entre educandos y educadores y promover el trabajo en grupo para asegurar la comunicación y el diálogo entre educandos, educadores, padres de familia e instituciones públicas y privadas.”

 

También se prevé formalizar la capacitación en educación cívica al personal docente, que por cierto, es una de las materias en las que salieron reprobados en la última evaluación educativa.

 

La iniciativa pretende que los planes y programas de educación cívica y ética promuevan respeto, honestidad, honradez, humildad, bondad, lealtad, fidelidad, nobleza, rectitud, tolerancia, prudencia, constancia, fortaleza.

 

Además del compromiso social, responsabilidad y sentido del deber, humanismo, solidaridad, sentido de la vida, sentido de la justicia, la verdad, libertad, igualdad, respeto a la integridad personal, respeto al medio ambiente y vida en general.

 

 

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