Al resolver un recurso de revisión en un juicio de amparo, la Primera Sala de Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que la Ley del Servicio Militar Nacional y su Reglamento no son violatorios del artículo 4 constitucional, en tanto que no hacen distinción entre el varón y la mujer.

 

En el caso. el solicitante del amparo consideraba que los artículos 10 de la Ley del Servicio Militar y 38 de su Reglamento eran inconstitucionales al considerar que el servicio militar es obligatorio para los varones y no así para las mujeres, lo cual vulnera en su perjuicio la garantía constitucional de igualdad prevista en la parte inicial del segundo párrafo del artículo 4 que a la letra dice “El varón y la mujer son iguales ante la ley”.

 

El juez de distrito le negó el amparo; el quejoso interpuso recurso de revisión, mismo que el tribunal competente remitió a la Corte, la cual validó los artículos referidos.

 

En su análisis. los ministros de la Primera Sala señalan que el artículo 10 de la Ley del Servicio Militar "únicamente establece la posibilidad de que el reglamento respectivo fije las causas de excepción para dicho servicio".

 

De esta forma la Primera Sala determinó que el sistema normativo que regula la prestación del Servicio Militar no viola el derecho humano a la igualdad, ni es discriminatorio. Los ministros explicaron que la referencia que se hace en los ordenamientos a “todos los mexicanos”, “quienes tengan edad militar”, “individuos con obligaciones militares”, “mexicanos aptos” y “mexicanos no exceptuados”, son aplicables tanto a varones como a mujeres.

 

Lo anterior, destacaron los ministros, en sí mismo, no constituye una diferencia de género y, por tanto, conforme a su literalidad, no puede desprenderse que la obligación de prestar el servicio en cuestión sea exclusiva de los varones.

 

El servicio militar nacional tiene su fundamento constitucional en el cuarto párrafo del artículo 5 de la Constitución que establece la posibilidad de que existan servicios públicos obligatorios, dentro de los que se incluyen “el de las armas”.

 

En este orden de ideas el artículo 1° de la Ley del Servicio Militar “declara obligatorio y de orden público el servicio de las armas para todos los mexicanos por nacimiento o naturalización”.

 

Pero esta interpretación de la ley se encuentra alejada de la realidad. Según información de la página de la Secretaría de la Defensa Nacional, el servicio militar que presta la mujer en las fuerzas armadas es “voluntario”.

 

SEDENA informa que “hasta el año de 1999, el cumplimiento del Servicio Militar Nacional, era exclusivo del personal masculino en edad militar, dentro del marco constitucional de su obligatoriedad”, y no fue sino hasta el año 2000 que se creó un procedimiento para la captación de la mujer mexicana para que participe de forma voluntaria en el Servicio Militar Nacional.

 

En adición a lo anterior, al revisar la página de SEDENA uno puede apreciar que el proceso que vive un varón en el servicio militar es totalmente distinto al que viven las mujeres. Inclusive, la mujer sólo debe asistir al 30% de las sesiones de adiestramiento para que le sea reconocido el servicio.

 

Si esta interpretación de la Corte estuviera apegada a la realidad, todas las mujeres que este año cumplen 18 años estarían prestando su servicio militar obligatorio y todas las mujeres mayores de 18 y hasta los 45 años que no lo han hecho, tendrían que tramitarlo en calidad de remisas, pero esto no sucede ni sucederá, ni la SEDENA esta preparada para ello.

 

Y peor aun, bajo este criterio, las Fuerzas Armadas están violando la ley al dar trato distinto según el género desde 1940.

 

 

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