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En una visita de inspección al Circo Unión en Buenavista, en el Distrito Federal, la Delegación de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) en la Zona Metropolitana del Valle de México aseguró dos tigres de Bengala ya que el circo no pudo comprobar la legal posesión y procedencia de los animales.

 

Los Circos, de acuerdo a los artículos 26 y 27 del Reglamento de la Ley General de Vida Silvestre (RLGVS), no se consideran Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre porque no tienen como fin la recuperación de especies o poblaciones para su posterior reintegración a la vida libre.

 

La PROFEPA, desde agosto del año 2010, inició la aplicación del Subprograma Nacional de Inspección a Circos, que tiene como objetivo principal, establecer una estrategia eficiente de inspección, que permita verificar el cumplimiento de la legislación que los regula, y aumentar los niveles de su cumplimiento para mejorar la calidad de vida de los ejemplares que son utilizados en los actos circenses donde son la atracción principal.

 

Este es el segundo incidente que se presenta en relación con el Circo Unión y sus animales ya que en septiembre de 2008 escapó de las bodegas donde conservan a sus animales en Venta de Carpio, Hidalgo, una elefanta de 45 años que posteriormente murió al ser impactada por un camión en la carretera México-Pachuca. El  lugar fue clausurado de manera temporal porque los responsables no mostraron el plan de cuidado, manejo y alimentación y seguridad para albergar a los  animales que participan en sus espectáculos.

 

En el Distrito Federal dos veces se ha intentado prohibir el uso de animales en los circos, la última en septiembre de 2010 pero hasta el momento estas iniciativas no han prosperado por la oposición de agrupaciones como Asociación de Circos con Espectáculos de Animales y Exóticos A.C., la Asociación Mexicana de Empresarios de Circo y la Unión de Empresarios y Artistas de Circo Mexicano A.C. o el Circo Atayde.

 

Hasta el momento el único municipio de la República que ha prohibido los espectáculos con animales es Zapopan, Jalisco, que señala en el artículo 63 de su Reglamento de Sanidad, Protección y Trato Digno para los Animales, que "Queda estrictamente prohibido el establecimiento temporal o permanente de circos con animales dentro del municipio de Zapopan, Jalisco, que ofrezcan y utilicen como atractivo principal la exhibición y/o participación de animales cualquiera que sea su especie".

 

En el mundo existe un movimiento encabezado principalmente por ADI, Animal Defenders International, que busca que se prohiba el uso de animales en los circos. En América Latina esta prohibición está vigente en Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Paraguay y Perú a nivel nacional, y en algunas ciudades de Argentina, Brasil, Chile y Colombia.

 

También existen prohibiciones en quince países de Europa, siendo el más reciente el Reino Unido que está viviendo un proceso legislativo para regular el uso de animales salvajes en los circos a través de una licencia. El pasado 30 de octubre se aprobó por la Cámara de los Comunes y ahora pasará a la Cámara de los Lores

 

Las razones aducidas para prohibir los animales en los circos comprenden la crueldad en el adiestramiento, el sufrimiento físico y psicológico que implica el cautiverio, la educación negativa para los niños y la amenaza pública en que se convierten los animales al intentar escapar.

 

Aquellos que están a favor de utilizar animales en los circos, como el Circo Atayde, aducen que es generalizar afirmar que en los circos se maltrata a los animales, además de que asegura que no existe evidencia científica de que los animales se estresen en una pista de circo. Como prueba han presentado un documento surgido de un panel de expertos que analizó las consecuencias que sufren los animales de circos en el Reino Unido, el cual concluyó que no hay evidencia suficiente para justificar la prohibición de exhibir a animales en circos.

 

Sin embargo ADI-Animal Defenders International, que tienen su sede en el Reino Unido, elaboró un documental llamado “Unnatural Acts” grabado al trabajar en distintos circos para captar la vida de los animales que ahí se encuentran, presentando evidencia del maltrato y tratos crueles que reciben.

 

Además han presentado estudios que demuestran que “los animales de los circos itinerantes, principalmente, sufren un aumento permanente del ritmo cardíaco y de los índices de cortisol, una hormona que con su aumento indica elevados niveles de estrés en el animal y cuyo exceso puede ocasionar constricción de los vasos sanguíneos y acumulación grasa en el tejido adiposo, lo que influye negativamente en su fuerza muscular”.

 

Tal vez en el futuro cercano será posible la existencia de los circos sin animales salvajes.

 

 

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