Con esta frase la Sexta Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal absolvió a David Ramos Benítez, un taxista capitalino acusado del delito de corrupción de menores, quien en 2009 fue aprehendido en flagrancia abusando sexualmente una niña de 13 años.

 

Para los magistrados el que la víctima fuera una niña de la calle fue suficiente para exonerar a Ramos Benítez.

 

En el Distrito Federal el artículo 183 del Código Penal establece que para que se configure la corrupción de menores el responsable debe obligar procurar, inducir, o facilitar a la víctima a realizar actos de exhibicionismo corporal, lascivos o sexuales, simulados o no, con fin lascivo o sexual, prostitución, ebriedad, consumo de drogas o enervantes, prácticas sexuales o a cometer hechos delictivos.

 

Así el mismo Código Penal establece cuáles son las conductas para corromper a un menor, protegiendo el desarrollo biosicosexual del menor y no establece como excluyente de responsabilidad la conducta del menor, en este caso, que se encuentre en situación de calle o que habitualmente se prostituya.

 

La Suprema Corte de Justicia de la Nación ya se ha pronunciado en casos como este, estableciendo que si al tener una relación sexual con un menor, se le entrega dinero, se le corrompe al darle a entender que una manera de obtenerlo es como pago por la cópula.

 

Por ello el criterio de los magistrados es reprobable, además que deja de lado el principio del interés superior del niño que “ordena la realización de una interpretación sistemática que, para darle sentido a la norma en cuestión, tome en cuenta los deberes de protección de los menores y los derechos especiales de éstos previstos en la Constitución, tratados internacionales y leyes de protección de la niñez” según lo ha definido la Corte.

 

Es realmente lamentable que este tipo de decisiones se presenten en el poder judicial, más aun cuando tiene consecuencias graves para la sociedad y la menor afectada.

 

Después de que Ramos Benítez fue exonerado, en 2011 volvió a ser sorprendido infraganti teniendo relaciones sexuales con otra menor, que también se encontraba en situación de calle, fue detenido y volvió a salir libre, porque la víctima no acudió a la segunda audiencia.

 

El recurso que queda en estos casos es apelar y promover un juicio de amparo, además de que se puede presentar una queja ante el Consejo de la Judicatura del Distrito Federal. 

 

 

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