El año pasado comentábamos como una juez había desechado como prueba admisible los resultados de un aparato llamado el detector molecular GT-200, el cual, se afirma, detecta ciertas sustancias apartir de sus moléculas. La sentencia señala que “no existe prueba alguna que permita a la suscrita afirmar que el aparato conocido como ‘detector molecular GT- 200’ es una prueba científica válida para ser considerada como prueba de cargo en el proceso penal. El Ministerio Público no aportó un solo dato que permita dilucidar los fundamentos científicos del resultado de la prueba, según el cual el inculpado tenía restos de mariguana al momento de su detención”.

 

El análisis de la decisión finalmente ha llegado a la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que atrajo para su análisis y resolución el recurso de apelación interpuesto por el Ministerio Público.

 

Al resolver la solicitud de ejercicio se determinó apropiado que la Primera Sala atraiga el asunto, pues se está en presencia de un tema novedoso, que por lo mismo reviste los requisitos de interés y trascendencia, ya que, sin prejuzgar el fondo del asunto, el criterio que se llegue a emitir, respecto de la utilización del detector molecular GT-200 por parte de las autoridades y su admisión como prueba en los procesos penales, repercutirá de manera excepcional en la solución de casos futuros semejantes dada su relevancia y complejidad.

 

Al dictar la juez su sentencia cumplió con el principio establecido por el jurista Michele Taruffo quien afirma que  “los jueces no pueden limitarse a recibir pasivamente cualquier cosa que se presente en el juicio como ‘científica’, y deben asumir el problema de verificar la validez y la atendibilidad de las informaciones que pretenden tener dignidad científica y que están destinadas a constituir la base de la decisión sobre los hechos”.

 

El problema es que existen casos a nivel mundial que demuestran que el funcionamiento del GT-200 no tiene bases científicas. El gobierno británico prohibió  su exportación a Irak y Afganistán y en el mes de julio inició acciones penales en contra del fabricante del GT-200 Global Technical Ltd, así como en contra de los fabricantes del Alpha 6, XK9, ADE 101, ADE 650 y ADE 651. Incluso, se sospecha que en algunos casos existió la participación de servidores públicos corruptos de distintos gobierno, para adquirir estos aparatos a sabiendas de que eran inútiles.

 

Por su parte, Tailandia sometió los detectores a pruebas científicas y prohibió su uso, y justo a mediados de agosto se anunció que el gobierno de ese país decidirá si inicia acciones criminales por fraude en contra del fabricante Global Technical Ltd y sus distribuidores o agentes de ventas.

 

Ante estos hechos el gobierno mexicano y las dependencias que adquirieron estos aparatos no pueden insistir en la efectividad del GT200.

 

El aparato usa el principio de la radiestesia la cual se considera una pseudociencia que se basa en la afirmación de que los estímulos eléctricos, electromagnéticos, magnetismos y radiaciones de un cuerpo emisor pueden ser percibidos y, en ocasiones, manejados por una persona por medio de artefactos sencillos mantenidos en suspensión inestable como un péndulo, varillas "L", o una horquilla, o en este caso, una antena, que amplifican la capacidad de magneto recepción del ser humano.

 

 

Más información en viewfronll2.com

 

www.miabogadoenlinea.net