Al dar a conocer el Instituto Federal Electoral los materiales electorales que serán utilizados este próximo 1° de julio, el ambiente de desconfianza que ha estado prevaleciendo en nuestra sociedad se hizo presente.

 

Durante todo el martes en sus cuentas de Twitter y Facebook el IFE estuvo contestando a los planteamientos que se hacían sobre los famosos “lápices”.

 

El IFE informó que los “lápices electorales” para marcar las boletas electorales sustituyeron a los crayones ya que en elecciones anteriores al doblarse las boletas el material del  crayón marcaba en otra casilla con lo que el voto podía ser anulado.

 

Asimismo, los crayones en zonas de alta temperatura se derriten, por lo que se corría un mayor riesgo de que la boleta se manchara, generando dudas sobre el sentido del voto.

 

El IFE destacó que el intento de alterar el sentido del voto es imposible porque las boletas electorales no están hechas de papel bond o papel común, sino que se trata de papel seguridad con una mayor porosidad, por lo que la marca de los “lápices” especiales penetra, haciendo que una acción de borrado sólo disminuya la intensidad de color de la marca  pero esta permanece, además de que un intento de borrado en el papel seguridad deja una huella clara.

 

Debo destacar que los “lápices electorales” no son nuevos ya que fueron utilizados en las elecciones federales de 2009 y ahora se presentan mejorados, con una punta más ancha y contiene más arena que caolín para evitar su reblandecimiento. El lápiz común no contiene estos materiales, ya que principalmente esta hecho con grafito y arcilla.

 

La fabricación de estos “lápices electorales”, al igual que los demás materiales electorales, se sujetó a un proceso de licitación en el que participó Transparencia Mexicana, asignándose la fabricación finalmente a Grupo Dixon FILA, S.A. de C.V., a través de Cartonera Plástica, S.A de C.V., y sus características fueron analizadas por la UNAM.

 

Todos los materiales fueron presentados desde principios de mayo de este año a la opinión pública.

 

El lápiz electoral fue creado para dar seguridad al voto, pero el artículo 265 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales establece que el elector debe marcar en la boleta el “partido político por el que sufraga” pero no establece algún material especial para marcar las boletas, por lo que el elector puede utilizar el material que desee, con tal de que constituya un signo incuestionable de la intención de su voto para que su sufragio sea válido.

 

Con estos antecedentes no es posible afirmar que el IFE actúa de mala fe o intentando sorprender al elector.

 

Dejemos las sospechas de lado, lo importante es ir a votar y marcar en la boleta claramente la intención de nuestro voto, ya sea que lo hagamos con el lápiz electoral o con otro instrumento de escritura que llevemos.

 

 

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