Desde el 29 de diciembre de 2009 el Código Civil en el Distrito Federal permite los matrimonios entre personas del mismo sexo, al definir al matrimonio en su artículo 146 como la unión entre dos personas, y también desde entonces ha influido indirectamente en el resto de los estados de la República, al intentarse celebrar en otras entidades matrimonios del mismos sexo, como sucedió en Quintana Roo.

 

Ese mismo problema se ha presentado en Oaxaca, y ahora la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación decidió atraer un amparo en contra del oficio que  negó a una pareja del mismo sexo la posibilidad de acceder al matrimonio en esa entidad.

 

En el caso, una pareja de personas del sexo masculino presentó una solicitud de matrimonio en el Registro Civil de la Villa de Etla en Oaxaca. La solicitud se declaró improcedente en virtud de que el Código Civil de la entidad define al matrimonio como “un contrato civil celebrado entre un solo hombre y una sola mujer”.

 

La pareja interpuso un juicio de amparo en contra de esta decisión y el juez de Distrito negó el amparo por lo que los quejosos interpusieron un recurso de revisión que es el que atrajo la Corte. Su argumento central es que la legislación civil viola sus derecho fundamentales a la igualdad y no discriminación por razones de índole sexual, además de que existe una omisión legislativa.

 

La Primera Sala atrajo el caso para analizar, entre otras cuestiones, qué es un omisión legislativa; si los amparos promovidos antes de que entrara en vigor la reforma al artículo 103 constitucional son o no procedentes contra omisiones legislativas, y si en términos de la redacción actual del citado artículo, es posible analizar en el amparo una omisión de tal magnitud.


Por otra parte, también se analizará el cómo se deben proteger los derechos a la igualdad, identidad y no discriminación en razón de la preferencia sexual, el alcance a la protección de la familia contenida en el artículo 4° constitucional y, finalmente, si el artículo 30 constitucional sólo alude al matrimonio de parejas heterosexuales o no hace restricción al respecto, y de ser así, si ello trasciende o no a la protección que brinda a la familia el citado artículo constitucional.

 
Los temas anteriores, señalaron los ministros, revisten un carácter excepcional pues permitirá construir criterios relativos al juicio de amparo ante omisiones legislativas, y construir criterios relativos a la protección de los derechos de igualdad, identidad y no discriminación de las parejas que forman familias homoparentales y la forma en que éstas son protegidas.

 

Aunque la Suprema Corte resolvió sobre la constitucionalidad de las disposiciones del Código Civil del D.F., sigue sin definir los efectos que se debe dar a esos matrimonios en el resto del país, que no es un asunto menor.

 

 

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