Después de la gran controversia que se sucitó y a pesar de algunas voces en contra, el Senado aprobó la reforma a los artículos 24 y 40 de la Constitución Política para ampliar  la libertad de creencias o libertad religiosa y definir a la República Mexicana como un estado laico.

 

Contra lo que se esperaba, parte de la discusión no se centró en la libertad religiosa sino en la "libertad de convicciones éticas" que la refroma al artículo 24 incluye. El Senador Leonel Godoy consideró que incluir esta libertad es un “peligro para el sistema jurídico mexicano” porque no se imponen limitaciones.

 

“Al no fijarle límites en el propio artículo, estamos ante una libertad absoluta sin limitaciones y nos llevaría al subjetivismo, que lo discutimos ampliamente en las comisiones unidas, porque la ética de unos no necesariamente es la de otros. Quedaría en el mundo subjetivo del derecho contrario al gran avance que significó contar con un derecho positivo donde la ley o su interpretación sea regulada por la propia ley.”

 

“No podemos hacer una reforma retrógrada, que nos regrese a la discusión del derecho natural y del derecho positivo; de un Estado de derecho a un Estado subjetivo.” Concluyó el Senador Godoy

 

Esta misma crítica es válida para la “libertad de conciencia”, que también se incluye en esta reforma, porque tampoco se establece ningún límite para el ejercicio de esta libertad.

 

Corresponderá, de ser el caso, a la Suprema Corte interpretar este artículo y definir sus límites con base en los tratados sobre derechos humanos.

 

La reforma ahora pasa a los congresos locales y  una vez aprobada por 17 Congresos, será publicada en el Diario Oficial de la Federación.

 

 

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