Hace un año informabamos en esta revista electrónica sobre el Túmin, “moneda” comunitaria que circula desde 2010 en 80 establecimientos comerciales en El Espinal, Veracruz, impulsada por asociaciones civiles como el Centro de Investigación Intercultural para el Desarrollo, la Red Unidos por los Derechos Humanos y alumnos y docentes de la Universidad Veracruzana Intercultural (UVI).

 

Ahora, la Procuraduría General de la República investiga a los creadores del Túmin por fraude al fisco y emisión de papel moneda, y rebeldía monetaria.

 

A mediados de 2011 la PGR notificó a Juan Castro, Álvaro López y Blanca Xanath García, que se abría en su contra una averiguación previa, por lo que debían presentarse a declarar con un abogado defensor a la Segunda Agencia del Ministerio Público de la Federación ubicada en Poza Rica.

 

Juan Castro dice que la Universidad Veracruzana, de la cual depende la UVI, en un primer momento se mostró orgullosa y solidaria con el proyecto, pero ahora han tomado distancia.

 

Oscar Espino, representante legal de los indiciados señala que orientar la investigación hacía un fraude es absurdo porque “la participación en el intercambio es por voluntad expresa de los socios de manera libre, sin presión, engaño o dolo alguno y no se obtiene por parte de los socios o de la dirigencia algún lucro o ganancia indebida”.

 

La propuesta es conocida a nivel internacional como “moneda social” en el que se regresa al sistema de trueque, intercambiando entre los miembros de la red bienes y servicios y consumidores un instrumento creado con ese fin por una comunidad, sin que existan intereses especulativos

 

Para los tumistas, como se identifican, la denuncia no tiene razón de ser, pues el “túmin” no es una “moneda”, no sustituye al “peso mexicano”, es más bien un “vale” para que puedan intercambiar mercancías y servicios, no se distribuye entre el público en general, solamente es para los socios que sean productores o prestadores de un servicio.

 

La primera moneda social nació en Austria en el poblado de Wörgl, en donde acuñaron su propia moneda para hacer frente a la Gran Depresión. En poco tiempo vieron como se solucionaban sus problemas del presupuesto municipal, el desempleo y la actividad económica local. Desde 1934 funciona en Suiza la Cooperativa de Crédito que lanzó una moneda propia denominada "Wir" y que, desde entonces, ha sido una moneda complementaria del franco suizo, con más de 72,000 pequeñas empresas asociadas.

 

Y mientras continúa la investigación, en países como Estados Unidos, Italia, Inglaterra, surgen más pueblos que están creando su moneda social.

 

 

 

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