El subprocurador de Averiguaciones Previas Desconcentradas, Luis Genaro Vázquez, dejó su cargo el día de ayer al haber trascendido a la opinión pública que no pasó el examen del polígrafo en su última evaluación de confianza.

 

El sistema de evaluación y control de confianza de nuestro país incluye evaluaciones médicas, toxicológicas, psicológicas, poligráficas y de entorno social y situación patrimonial, y pareciera ser que la prueba poligráfica tuviese más valor que las demás. En el caso del subprocurador tal vez suficiente, pero es necesario ir más allá.

 

Los partidarios de esta prueba afirman que es en un 90 o 95% confiable, pero sus opositores destacan que la prueba puede ser violada y existen casos documentados de lo anterior, sobre todo en Estados Unidos.

 

Como el caso de Aldrich Ames un ex oficial y analista de contra-inteligencia de la Agencia Central de Inteligencia quien al menos en dos ocasiones pasó la prueba del poligrafo, a pesar de que era un dobleagente. Ames mismo reconocería posteriormente que las técnicas necesarias para derrotar al polígrafo son relativamente fáciles de aprender y de realizar o llevar a cabo.

 

O el caso más reciente de Leandro Aragoncillo quien espió la Vicepresidencia de los Estados Unidos encabezada por Al Gore y Dick Cheney para nacionalistas filipinos que buscaban derrocar a la Presidenta Gloria Macapagal . Argoncillo fue Sargento artillero del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos y analista de inteligencia del FBI, y superó las pruebas del detector de mentiras sin contratiempos.

 

Inclusive, poligrafistas profesionales señalan que la habilidad y experiencia del examinador al conducir la prueba, así como el equipo y método a emplear en la aplicación de la misma, son fundamentales a la hora de conseguir resultados fiables. Hasta pueden presentarse falsos positivos.

 

Por eso en  los controles de confianza deben reforzar la evaluación del Entorno Social y Situación Patrimonial. En nuestro país implica una visita domiciliaria para verificar la congruencia de la información proporcionada por los evaluados, los antecedentes y su situación patrimonial.

 

Para ingresar al FBI ésta es la evaluación más importante y retrocede hasta la edad de 18 años de los aspirantes. Además de sus generales, se revisan sus alias u otros nombres que utiliza,  los lugares donde ha vivido, las escuelas en las que estudió, las personas con las que trabajó, las personas que lo conocen bien, los antecedentes de su cónyuge, padres, parientes, los países que ha visitado, sus actividades en esos países, su situación financiera, sus conflictos legales y su pertenencia a grupos o asociaciones. Además los solicitantes deben otorgar autorización para que se revisen sus historiales financieros, de crédito, deudas médicas, educativas, laborales, legales, profesionales, registros civiles, penales, y otros.

 

Cada hecho declarado por el aspirante es revisado dos veces durante la prueba del polígrafo y  otra vez durante la investigación de los antecedentes, a fin de detectar errores, evasiones, o actos de omisión.

 

Y ya en el servicio también se revisa el estilo de vida, ya que cualquier cambio en el mismo que no tenga justificación o no esté relacionado con sus ingresos, debe ser investigado.

 

Si los controles de confianza sólo cubren un aspecto del aspirante o miembro de los servicios de seguridad, difícilmente tendremos la policía a la que aspiramos.

 

 

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