En un homenaje a José Francisco Blake Mora, y al subsecretario de Gobernación, Felipe Zamora, el Presidente Felipe Calderón recordó al alcalde de La Piedad, Ricardo Guzmán, asesinado a tiros hace más de un mes. Supuestamente sus asesinos publicaron un desplegado para amenazar a quien votara por el PAN, y el Presidente presentó ese hecho como una prueba de la injerencia del narcotráfico en las elecciones de Michoacán.

 

“Ahí está la prueba” dijo, “ahí está el desplegado publicado en plena luz del día, en el periódico de mayor circulación. ¿Alguien quiere una prueba más palmaria y más fehaciente? ¿Hay algún abogado que cuestione que eso no sea una prueba de la intervención del crimen organizado en las elecciones? Otra cosa será dilucidar si esa situación fue determinante o no, pero de suyo la sola intervención es grave”.

 

Se afirma que algo es palmario, según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, cuando es claro, patente, manifiesto. Respecto a la palabra fehaciente nos dice que es algo que hace fe, fidedigno. Finalmente, prueba, es la razón, argumento, instrumento u otro medio con que se pretende mostrar y hacer patente la verdad o falsedad de algo.

 

Así, el Presidente Calderón considera que la sola publicación de un desplegado es suficiente para demostrar la “intervención” del narcotráfico en las elecciones de Michoacán.

 

En términos jurídicos estaríamos hablando de una “prueba plena”, es decir, que nos da una absoluta certeza sobre los hechos que se afirman.

 

Pero el citado desplegado no tiene esa fuerza probatoria porque pudo ser contratado por cualquier persona: un miembro del crimen organizado, un particular, un empresario o por el representante de algún partido, incluyendo al Partido Acción Nacional.

 

Así que mientras no se corrobore con otras pruebas, documentos o testimonios, que la persona que contrató u ordenó con amenazas la publicación del desplegado tiene vínculos con el crimen organizado y se acredite que fue instruido directamente para gestionar su publicación, el mismo no puede tener el carácter de prueba.

 

Lo mismo sucede con la grabación que circuló en los medios en la que presuntamente un miembro del crimen organizado amenaza a una persona para que vote a favor del candidato del Partido Revolucionario Institucional. Esto tampoco es evidencia suficiente, porque no se han presentado pruebas que identifiquen plenamente a las personas que intervienen en esas comunicaciones y su vinculación con el crimen organizado. Esa grabación lo único que consigna es una conversación con hechos que deben ser investigados, no más.

 

Una vez que las indagaciones arrojen resultados, se podrán realizar las aseveraciones que corresponda, pero no a priori.

 

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