Hace dos meses el Instituto Nacional de la Mujeres hizo un llamado sobre la existencia en varias entidades del país, entre las que se incluye Campeche, del llamado “homicidio por honor”, por lo que llamó a los Congresos locales a modificar sus Códigos Penales ya que estos tipos penales suelen ser aprovechados en beneficio del homicida varón, sin que se aplique tal supuesto en el caso de las mujeres.

 

En reacción, la legisladora de esa entidad Patricia Verónica Acosta Canul ha anunciado que impulsarán una iniciativa para derogar los artículos 275 y 276 del Código Penal del Estado de Campeche, la cual contempla el homicidio por honor.

 

Acosta Canal pidió sancionar esa modalidad bajo las disposiciones ordinarias del homicidio en cada entidad federativa, “la infidelidad no justifica, de ninguna manera, al agraviado para privar de la vida a ninguna persona, recibiendo sanciones atenuadas, pues en su caso debe tratarse a luz de la ley, como un delito” concluyó.

 

El homicidio por honor es un supuesto específico de homicidio, en el que a grandes rasgos se aplica una pena menor al cónyuge o ascendiente que sorprendiendo a su cónyuge o descendiente el acto carnal o próximo a su consumación, cometa homicidio o lesiones, aplicando en estos casos una pena menor

 

Según Pablo Navarrete Gutiérrez Coordinador de Asuntos Jurídicos del INMUJERES esta figura incentiva la violencia contra las mujeres, además de que premia, de manera vergonzosa, a los criminales. “Yo nunca he visto un caso donde se argumente razones de honor entre las mujeres, que ella argumente estado de emoción violenta por la infidelidad”, precisó.

 

Además Campeche preocupa en particular al INMUJERES, ya que el nuevo Código Penal, que aún no entra en vigor, contempla como atenuante del homicidio “el que se comete por causas o estímulos tan poderosos que hayan producido arrebato, obcecación u otro estado pasional de entidad semejantes”, lo que consideran que puede ser utilizado en contra de las mujeres justificando el femicidio por celos.

 

Basándonos en las declaraciones del INMUJERES y de la diputada campechana, éste más que ser un problema de legislación se trata de una violación al principio de igualdad, al no aplicarse de forma similar la ley a mujeres y hombres a pesar de tratarse de las mismas situaciones jurídicas.

 

Pero esta problemática no será resuelta satanizando las “circunstancias atenuantes” de los delitos, ya que quizá se estaría afectando a las propias mujeres con esa decisión.

 

 La circunstancia atenuante suele interpretarse como un caso de disminución de la imputabilidad producido por estímulos externos.

 

El arrebato, obcecación u otro estado emocional comprende los estados emocionales y psicológicos que generan la violencia, por la pérdida de control, como reacción ante una provocación, una ofensa o cualquier otro acto cometido por la persona afectada por el delito y que sea injusto. Esta atenuante atiende un estado de ánimo, de ofuscación de la mente, que haya tenido una causa justificada y dé lugar a que se cometa el delito.

 

Al juzgar, el juez debe adecuar la sanción, tomando en  cuenta estas circunstancias atenuantes disminuyendo la pena con que debe ser castigado el delincuente.

 

Y en este sitio hemos expuesto distintos casos en los que una mujer comete delitos de lesiones graves y homicidio por celos, despecho o un arranque de furia, siendo aplicable esta atenuante.

 

Si en el homicidio de honor se hace referencia a cónyuge o ascendiente sin hacer distinción de género, y al hacerse referencia al arrebato, obcecación u otro estado pasional como atenuante de responsabilidad, no se distingue sexo, lo que hace evidente que el problema no es la ley, sino la aplicación de la misma.

 

Así que más que reformar la legislación se debe erradicar la discriminación y misoginia entre los ministerios públicos, autoridades judiciales y defensores.

 

 

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