En atención a la línea que ha venido prevaleciendo en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en el conflicto entre el periódico La Jornada y la revista Letras Libres, la Primera Sala determinó que es un caso en el que se ejerció la libertad de expresión y no se cometió daño moral.

 

El conflicto entre estos medios de comunicación surgió en marzo de  2004 cuando Letras Libres publicó un editorial titulado “Cómplices del Terror” de Fernando García Ramírez. En ese editorial se señalaba la supuesta simpatía que el diario La Jornada tenía por la causa hipernacionalista vasca y se hacía referencia al acuerdo que La Jornada había firmado con el periódico Gara, órgano periodístico de Batasuna, que a su vez es el órgano político de la organización terrorista ETA (Euzkadi ta Askatasuna) y la relación que el Sr. Josexto Zaldúa, acusado de terrorismo en España, tenía en ese diario como Coordinador General de Información. El artículo concluía diciendo  “La Jornada al servicio de un grupo de asesinos hipernacionalistas”.

 

Demos, Desarrollo de Medios, S.A de C.V., editor de La Jornada, inició en contra de Editorial Vuelta, S.A. de C.V., empresa que publica Letras Libres y Fernando García Ramírez un juicio ordinario civil por daño moral el 31 de agosto de 2004. En la primera instancia se resolvió a favor de Letras Libres, desde entonces juicios de amparo y resoluciones se han dictado a favor y en contra de una y otra parte, hasta que el asunto llegó a la Primera Sala.

 

En el juicio estaban en conflicto el derecho a la libertad de expresión, sus límites frente a otros derechos y la libertad de expresión entre medios de comunicación.

 

Un criterio bajo el cual ha venido abordando los temas sobre libertad de expresión la Corte, es que a mayor exposición pública, menor resistencia a la crítica o invasión a la intimidad, así la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia señala que “los medios de comunicación, cuando están en un debate entre ellos, por su posición en la sociedad, relevante, tienen que soportar un mayor grado de crítica".

 

La  sentencia señala que si los medios cuentan con la más amplia libertad y protección para criticar a personajes públicos, es lógico concluir que la crítica a su labor debe también gozar de esa amplia libertad y protección, más aún, cuando el propio medio puede hacer uso de su espacio para ejercer el derecho de réplica.

 

La Primera Sala considera que el tono empleado por Letras Libres se justifica por su propósito de causar impacto en el lector y únicamente es evidencia que estos medios piensan de forma distinta, pero no se constituye el daño moral al no rebasarse los límites de la libertad de expresión.

 

Este es un ejemplo de lo que actualmente se denomina el derecho constitucional privado en el que existe un conflicto de derechos constitucionales o fundamentales, derivado de una relación entre particulares.

 

 

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