Para combatir la pobreza alimentaria, la Cámara de Diputados aprobó reformar la Ley General de Salud para que la masa de maíz nixtamalizada, también sea enriquecida y fortificada, como ya sucede con la harina de trigo y de maíz.

 

En la exposición de motivos se destaca que desde 1998 se ha estado enriqueciendo la harina de maíz nixtamalizado, pero la mayor parte de la producción de tortilla en nuestro país se realiza con el método tradicional de la masa nixtamalizada por lo que el objetivo de ofrecer un valor nutricional mayor a la población que más lo requiere, no se alcanza.

 

Al ser la tortilla para la gran mayoría de la población el alimento más importante en su dieta, y en los casos de pobreza más aguda, el alimento principal, casi único, la reforma a la fracción VI del artículo 115 de la Ley General de Salud representaría un combate real a la pobreza alimentaria.

 

La Norma Oficial Mexicana NOM-247-SSA1-2008, prevé actualmente que a las harinas de trigo y de maíz nixtamalizado se adicionen con vitamina B1, B2, B3, acido fólico, hierro y zinc, y con esta reforma lo mismo sucedería con la masa de maíz nixtamalizado

 

Si el consumo percapita de tortilla en México es alrededor de 325 gramos diarios, y en zonas rurales provee cerca del 70 por ciento del total de calorías y el 50 por ciento de las proteínas, el impacto social de la medida es significativo.

 

Esta es una muestra de como el derecho tiene influencia en ámbitos que a veces resultan inimaginables, como en este caso, las tortillas que llevamos a nuestra mesa.

 

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