El representante de la Unión Independiente de Padres de Familia en Ciudad Valles, en San Luis Potosí, Mario Alberto Álvarez Castillo, sugirió a las autoridades prohibir que los estudiantes de secundaria y de preparatoria se besen en el transporte público.

 

Incluso dijo que la empresa de transporte debería exhibir en carteles algunas reglas para los pasajeros, tal como el ceder el asiento a ancianos o mujeres embarazadas, ya que los jóvenes y también adultos no tienen ningún respeto por terceros.

 

El secretario de Comunicaciones y Transportes estatal Octavio Arredondo señaló que tal prohibición no está prevista en la Ley del Transporte Público del Estado y los operadores no están facultados para prohibir manifestaciones de afecto en sus unidades.

 

Lo más que puede hacer la dependencia, en coordinación con la concesionaria, es una campaña con carteles en el interior de las unidades para solicitar comprensión al respecto a los jóvenes usuarios.

 

Ya en enero de 2009 el Ayuntamiento de Guanajuato, propuso un Bando de Policía y Buen Gobierno que sancionaba hasta con prisión a las parejas que se besarán en la vía pública.

 

Este no es un fenómeno exclusivo de nuestro país. En Inglaterra existe la Sexual Offences Act, (Ley contra las Ofensas Sexuales) que prohíbe que menores de 16 años participen en cualquier actividad sexual, que van desde "tocar" a la relación completa. El contacto sexual, según la ley incluye hacerlo "con cualquier parte del cuerpo", "con cualquier otra cosa", y "a través de cualquier cosa". Las notas de orientación por parte del gobierno dicen que podría incluir "cuando una persona se frota contra las partes íntimas de otra persona a través de la ropa de la persona para la satisfacción sexual".

 

En Inglaterra los defensores de derechos humanos de los niños  consideraron que técnicamente podría incluir besarse, pero aunque existe esta prohibición, en la práctica no se aplica.

 

En Sudáfrica, y Rusia existen disposiciones semejantes. Inclusive en Sudáfrica hubo una gran manifestación de jóvenes en contra de la disposición.

 

Sin duda es responsabilidad del Estado regular las conductas antisociales, pero la responsabilidad de preparar al niño para saber vivir cívicamente con otros en sociedad y enseñar el respeto a uno mismo y a los demás, es de los padres.

 

Somos una sociedad que reclama el ejercicio pleno de sus libertades, que hemos creado organismos que protegen las mismas, pero cuando se trata de enseñar a ejercerlas con responsabilidad, preferimos delegar esa responsabilidad al Estado, y que este asuma nuestras obligaciones.

 

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