La semana pasada, el Presidente de la República anunció distintos cambios en su gabinete, en los que se incluyó nombrar a Alejandro Poiré como titular del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN.)

 

La principal atribución de este organismo establecida en la Ley de Seguridad Nacional consiste en alertar y proponer medidas de prevención, disuasión, contención y neutralización de riesgos y amenazas que pretendan vulnerar el territorio, la soberanía, el orden constitucional, las libertades e instituciones democráticas de los mexicanos, así como el desarrollo económico, social y político del país.

 

Como mencionamos en otra ocasión, el origen de las actividades del CISEN se remontan formalmente a 1920, pero el organismo como tal fue creado por Miguel de la Madrid en febrero de 1989. Desde entonces ha tenido ocho directores generales y ha servido más a intereses políticos que sociales, fallando en prevenir hechos como la rebelión del EZLN, asesinatos políticos, etcétera.

 

A pesar de que el CISEN cuenta con un excelente equipo y estructura, ha sido víctima de pésimas direcciones que llevaron a la institución a la ineficiencia y la corrupción.

 

Alejandro Alfonso Poiré Romero, licenciado en Ciencia Política por el InstitutoTecnológico Autónomo de México y maestro y doctor en ciencia política por Harvard, se comprometió a consolidar la posición del CISEN como un órgano discreto y cada vez más eficaz, "dedicado a la preservación de la seguridad nacional en un entorno democrático".

 

Poiré Romero fue director ejecutivo de prerrogativas y partidos en el IFE, de 2003 a 2005, Director General de Análisis Político de la Oficina de la Presidencia en 2007 y Comisionado para el Desarrollo Político en la Secretaría de Gobernación en 2008. Como doctor en ciencia política se ha especializado en temas político-electorales. En su hoja curricular del ITAM se señala como campos de interés la política partidista en México, leyes electorales y opinión pública en México

 

Con la llegada de Alejandro Poiré, surge una nueva oportunidad para que el organismo se actualice y se reoriente a servir a los intereses de la nación, pero desgraciadamente también existe el riesgo de que al venir la época electoral, una vez más se politice el organismo para el servicio de un partido o de un grupo gobernante.

 

El Congreso de la Unión puede dar un nuevo impulso al organismo, incluyendo en la Ley de Seguridad Nacional cambios al mismo, que permitan que tenga independencia, como pudiera ser que el Director sea designado por el Senado, de una terna propuesta por el Presidente, y que dure entre periodos presidenciales, como el gobernador del Banco de México, con lo que se podría conseguir cierta independencia para el organismo.

 

El tiempo dirá cual es la misión que ahora  cumplirá el CISEN.

 

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