Con el lamentable deceso del ministro José de Jesús Gudiño Pelayo en septiembre pasado, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, conformada por once ministros, quedó con una vacante lo que ha implicado retraso en el desahogo de los asuntos, fundamentalmente de la Primera Sala por no existir voto de desempate.

El presidente de la República, ejerciendo la función conferida por la Constitución Política en su artículo 96, envió al Senado una terna a fin de que los senadores eligieran al nuevo ministro de la Corte.

De acuerdo con la Constitución el nuevo ministro debe ser aprobado por las dos terceras partes de los votos de los senadores en un plazo no mayor a 30 días desde que se envió la terna.

En el caso de la terna enviada por el ejecutivo, ninguna de las personas propuestas alcanzó las dos terceras partes de los votos requeridos por lo que se considera que se rechazó la terna.

Frente a esta situación el presidente deberá enviar una nueva terna al Senado a fin de que se nombre al nuevo ministro. La Constitución no establece plazo para que se envíe esta nueva terna, pero el nombramiento no podrá suceder antes de febrero del próximo año en que inicie período de sesiones del Senado ya que la Comisión permanente, que actúa en períodos de receso, no está facultada para nombrar a los ministros de la Corte.

En caso de que esa nueva terna sea rechazada, el presidente elegirá al nuevo ministro entre los nombres propuestos por él.

La terna enviada por el presidente estaba conformada por mujeres magistradas, con lo cual se evidenció la importancia que tiene el hecho de que el nuevo ministro sea mujer y que cuente con carrera judicial como la tenía el ministro Gudiño Pelayo. Sin embargo, ni el contar con carrera judicial ni el género son requisitos para ser ministro de la Suprema Corte.

Lamentablemente el proceso de selección ha sido cuestionado por razones políticas que idealmente en nada deberían influir la decisión de la conformación de la Suprema Corte, la cual forma parte del poder judicial, que debe ser independiente de los otros dos poderes.

La insistencia de que el nuevo ministro sea mujer puede obedecer a una razón de género, sin embargo los juristas mexicanos han coincidido en que es más importante la calificación profesional y la experiencia y no el cumplir cuotas de género por el solo hecho de hacerlo.

Los ministros de la Suprema Corte en la actualidad son Luis María Aguilar Morales, Sergio Salvador Aguirre Anguiano, José Ramón Cossío Díaz, José Fernando Franco González Salas, Margarita Beatriz Luna Ramos, Guillermo Ortiz Mayagoitia, Olga María del Carmen Sánchez Cordero de García Villegas, Juan N. Silva Meza, Sergio Armando Valls Hernández y Arturo Zaldívar Lelo de Larrea.

Los nombramientos más recientes son de los ministros Luis María Aguilar Morales y Arturo Zaldívar Lelo de Larrea.

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