El Pleno de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobó la Ley de Maternidad Subrogada. En el Blog de Entre lo legal y lo justo ya se habían analizado algunos aspectos jurídicos que ahora adquieren mayor relevancia, ya que se convertirá en Ley vigente a partir del 1° de enero de 2011.

 

De los distintos casos en los que se puede dar la inseminación in vitro, la ley sólo regula el supuesto en el que la  pareja contratante aporta el material genético (óvulo y espermatozoide) y que la mujer gestante “solo” preste su vientre para el desarrollo del embrión y del feto durante el periodo gestacional.

 

 

Conforme a la los artículos artículo 2, 3 fracciones V, VIII y X, esa pareja contratante tiene que estar unida por matrimonio o concubinato, restringiendo el acceso a la figura a parejas heterosexuales al definir la maternidad subrogada como la “práctica médica consistente en la transferencia de embriones humanos en una mujer, producto de la unión de un óvulo y un espermatozoide  fecundados por una pareja unida mediante matrimonio o que viven en concubinato y que aportan su material genético”

 

La ley también prevé que mujeres solteras acudan a celebrar un contrato de maternidad subrogada, pero en estos casos existen contradicciones legales, ya que por un lado se obliga al padre (donador) a asumir los derechos y obligaciones que emanan de la paternidad biológica, entre ellos, la obligación de aportar alimentos y el derecho a ejercer la patria potestad, y por el otro el artículo 293 del Código Civil para el Distrito Federal que establece que “la donación de células germinales no genera parentesco entre el donante y el hijo producto de la reproducción asistida”.

 

Otra problemática legal que genera esta ley es que aunque limita el supuesto de la maternidad subrogada a la madre biológica que no puede llevar la gestación en su útero, podría entorpecer la práctica de la fertilización in vitro en otros casos, al establecer en su artículo 9 que ningún médico tratante realizará la transferencia de un embrión humano  “sin que exista un Instrumento para la Maternidad Subrogada”, por lo que se requiere reglamentar la aplicación de esta disposición.

 

En cuanto al parentesco, el artículo 324 del Código Civil, presume como hijos de los cónyuges, salvo prueba en contrario, a los hijos nacidos dentro de matrimonio y a los hijos nacidos dentro de los trescientos días siguientes a la disolución del matrimonio, por lo que el cónyuge puede argumentar que ese bebé es su hijo, debiendo existir pruebas en contario. 

 

Finalmente, para establecer la relación entre madre biológica, padre biológico y mujer gestante, la ley establece que se debe celebrar un contrato, en el que la mujer gestante se obliga a gestar el embrión y posteriormente el feto hasta la terminación del embarazo.

 

Esta es la parte más controvertida de la ley, ya que aunque en el cuerpo de la misma se afirma que se busca proteger la dignidad humana y el interés superior del menor, establece como obligación de la mujer gestante entregar al menor después del nacimiento y la obligación de los padres biológicos a recibirlo, por lo que el objeto del contrato finalmente termina siendo el menor nacido vivo, es decir una persona. Además, la ley establece que si las partes no cumplen con lo previsto en el contrato generara el derecho al pago de daños y perjuicios, pero es omisa en indicar las consecuencias para el menor cuando la madre gestante se niegue a entregarlo o los padres biológicos a recibirlo.

 

En general, el contenido de esta ley es cuestionable, y es casi seguro que se tendrá que revisra la constitucionalidad de la misma por lo que se hace probabñe que la  Procuraduría General de la República interponga una controversia.

 

Más información en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal a partir de la página 60

 

www.miabogadoenlinea.net