Supuestamente desde hace más de tres meses Felipe Calderón, Presidente de la República abrió una cuenta de Twitter. El 28 de agosto escribió “Bienvenidas todas las opiniones, incluidas las críticas, salvo los insultos. Estos tienen bloqueo automático. Saludos hasta los trolls”.

 

Por supuesto, como muchas cosas en las redes sociales, y en particular en Twitter, estas frases han creado controversia.

 

Algunos afirman que supondría una violación a los derechos de petición, de información y de libertad de expresión e incluso señalan que existen juristas que instan a los usuarios bloqueados a que presenten una denuncia para sentar un precedente.

Estas afirmaciones son discutibles. El derecho de petición está previsto en el artículo 8 de la Constitución Política que dice: “Los funcionarios y empleados públicos respetarán el ejercicio del derecho de petición, siempre que ésta se formule por escrito, de manera pacífica y respetuosa; pero en materia política sólo podrán hacer uso de ese derecho los ciudadanos de la República."

Del artículo se desprenden dos características principales: la petición debe realizarse por escrito, es decir representando las ideas con letras u otros signos trazados en papel u otra superficie, y la segunda es que la petición se realice de forma pacífica y respetuosa, es decir, que no altere la tranquilidad social y que no ofenda a alguien.

 

En el mensaje de Twitter se afirma que presuntamete el presidente bloquearía específicamente a aquellos que insultaran. Si aceptáramos que a través de Twitter se ejerce el derecho de petición, al tratarse de insultos, no puede considerarse como un ejercicio en términos constitucionales de este derecho,  ya que esos insultos no cumplirían con las características que impone la Carta Magna, es decir, el no ofender.

 

Respecto al derecho a la información, en el artículo 6° de la Constitución se establecen los principios y bases del mismo, y se desarrollan en la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental. Esta ley define como información la contenida en los documentos que los órganos del gobierno federal generen, obtengan, adquieran, transformen o conserven por cualquier título. Como documento entiende todo registro del ejercicio de las facultades o la actividad de los órganos del gobierno federal y sus servidores públicos, sin importar su fuente o fecha de elaboración. Los documentos podrán estar en cualquier medio, sea escrito, impreso, sonoro, visual, electrónico, informático u holográfico.

 

Es de dudarse que un mensaje de Twitter pueda considerarse como documento oficial, ya que no se conserva en un sistema de almacenamiento del estado, sino de un tercero. En cuanto el medio a través del cual se envían los mensajes, y en consecuencia los registros que se almacenan sobre las actividades del funcionario, podría afirmarse que esa información si es del gobierno, siempre y cuando el medio electrónico desde el cual se envían los twitts sea propiedad del estado, y no del autor.

 

Suponiendo que por alguna aberración legal, los mensajes del Presidente se consideraran documentos públicos, el que bloquee los mensajes con insultos no puede considerarse violación al derecho de información, porque sus twitts son públicos y cualquiera que busque su time line puede consultarlos.

 

Finalmente, la libertad de expresión también se regula en el artículo 6° constitucional, en su primer párrafo al señalar que la manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, los derechos de tercero, provoque algún delito, o perturbe el orden público; el derecho de réplica será ejercido en los términos dispuestos por la ley. 

 

Como se aprecia, la libertad de expresión no es absoluta, está limitada, y es cuestionable que los insultos puedan gozar de una protección constitucional, por lo que tampoco existiría una violación a esta garantía al bloquear los insultos

 

Pero antes de meternos en éstas discusiones es necesario precisar dos cosas. Desde que en el mes de mayo se dio de alta esta cuenta, el usuario precisó que no iba a contestar insultos, así lo dijo en su tercer twitt: “No voy a perder tiempo en contestar insultos ni les voy a dar el gusto, así que ‘botellita de jerez, todo lo que digan será al revés’”.

 

También en esa cuenta se aclaró en mensajes de junio 19 y 25 que no era una cuenta oficial, a fin de facilitar la libertad de expresión del autor.

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Y lo más importante, la cuenta no esta autentificada por Twitter. Un perfil verificado quiere decir que el equipo de Twitter ha hecho contacto con la persona o entidad que utiliza la cuenta y verificado que en realidad se trata de quien dice ser. Pero esto no significa que efectivamente sea esa persona quien escribe los mensajes.

 

Así que hasta el momento no existen elementos para decir que quien escribe esos mensajes efectivamente es Felipe Calderón, ni mucho menos para cuestionarlo por los mismos.

 

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