En vísperas de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación declarara constitucional la reforma del Código Civil del Distrito Federal que permite la adopción tratándose de parejas homosexuales, el Cardenal Juan Sandoval Iñiguez, arzobispo de Guadalajara, dejó ver que esa decisión no era de su agrado.

  

Empezó declarando que la Suprema Corte era la suprema decepción, que sus dictámenes han sido en contra de la verdad y en contra de México y de la familia, destacó que no tenía dudas de que se aprobaría la adopción para parejas homosexuales, y que tampoco dudaba que los ministros: “estén bien maiceados, desde luego por Ebrard están muy maiceados y por organismos internacionales… no se llegan a esas conclusiones…si no es por motivos muy grandes… y esos motivos son los dineros que les dan”

 

Con estas declaraciones el Cardenal imputa a Marcelo Ebard y otros el delito de soborno.

 

La reacción de Ebrard por supuesto que no se hizo esperar, y exigió al cardenal una disculpa pública, indicando que de lo contrario procedería legalmente en contra del cardenal, no descartando la posibilidad de “…solicitar un resarcimiento económico…”

 

El Cardenal ha ratificado su dicho, llegando al extremo de señalar que sólo basta con revisar las cuentas de los ministros. Su vocero señaló que contaban con pruebas mismas que presentarán ante las instancias judiciales en caso de que se presente alguna denuncia en su contra

 

Al no existir la disculpa, Marcelo Ebrard, representado por León Javier Martínez Sánchez, Director General de Servicios Legales de la Consejería Jurídica del Distrito Federal, presentó la demanda civil por daño moral, en contra del arzobispo de Guadalajara, Juan Sandoval Iñiguez.

 

En conferencia de prensa Ebrard dijo que presentó la demanda "no sólo como defensa de mi honra y mi prestigio, derecho de todo ciudadano” sino además también como defensa al Estado laico, a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal y al prestigio de quienes ocupamos estos cargos y, sobre todo, la separación Estado-Iglesia

 

Sin duda el Cardenal se extralimitó en sus declaraciones, con riesgo de faltar al octavo mandamiento que prohíbe falsear la verdad “No darás falso testimonio contra tu prójimo”, por lo que tal vez tenga que confesarse

 

Y también sin duda Marcelo Ebrard está en todo su derecho de defender su honra y prestigio, como el dice, más aun cuando en nuestra sociedad se ha vuelto costumbre hacer acusaciones a la ligera sin que tenga consecuencias legales.

 

Lo cuestionable es la forma en que Ebrard se está defendiendo, independientemente de las razones políticas de fondo.

 

No se conocen los términos exactos de la demanda que presentó el Jefe de Gobierno, pero en su conferencia de prensa señala que lo hizo  en ejercicio de sus derechos como cualquier ciudadano, como persona física, defendiendo su honra y prestigio.

 

Entonces, si ésta actuando como un particular lleva a cuestionarse ¿Por qué la denuncia es presentada por la Dirección de Servicios Legales de la Consejería Jurídica del Distrito Federal? ¿No es eso utilizar los recursos públicos en un asunto estrictamente personal?

 

Si, por el contrario, la demanda se presenta como titular de la Jefatura de Gobierno, y el actor en la demanda de daño moral es el Distrito Federal, entonces es incuestionable la participación de la Consejería Jurídica del Distrito Federal, pero todo parece indicar que no es el caso, puesto que las palabras de Sandoval Iñiguez no fueron en ese sentido. Aceptando sin conceder que la ley permita que Ebrard utilice recursos públicos para su demanda, ¿esa acción es ética?

 

Existe la posibilidad de que la defensa del Cardenal realice estos cuestionamientos en su demanda, desconociendo con ello la personalidad del representante de Ebrard, con lo que empezara un largo juicio.

 

El daño moral, según el artículo 1916 del Código Civil para el Distrito Federal, es el deterioro que una persona sufre en sus sentimientos, afectos, creencias, decoro, honor, reputación, vida privada, configuración y aspectos físicos, o bien en la consideración que de sí misma tienen los demás. Sería discutible que una entidad federativa pueda ser considerada víctima de daño moral.

 

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