Todo empezó la madrugada del sábado 8 de mayo, en la que se reportó un accidente en la esquina de Hermenegildo Galeana y Anillo Periférico, en la Col. Altavista del Distrito Federal. En el incidente se encontraba involucrada una joven de 26 años. Según las primeras declaraciones se produjo un impacto entre un Volvo y una Pick Up, en el que Pedro Corona Ávalos perdió la vida. Las versiones eran confusas, al principio se decía que la Pick Up era el vehículo que había arrollado a Corona, pero veinticuatro horas después la versión era distinta y señalaba que la víctima había sido prensada por el Volvo.

 

Lo que si quedó claro es que la joven implicada era Celia Lora García, hija del músico Alex Lora, integrante del TRI, y presuntamente al momento de conducir se encontraba en estado de ebriedad. 

 

 

Rubén Nicolás Uresti, quien era conductor de la Pick Up y Celia Lora obtuvieron posteriormente la libertad con las reservas de ley y ante la posibilidad de llegar a un acuerdo sobre la reparación del daño con la familia de la víctima. Después el asunto se complicó, ya que el abogado de la familia de la víctima señalaba que se benefició a la joven para que gozara de privilegios que otorga la ley, retrasando los resultados de los peritajes sobre su embriaguez.

 

Finalmente el Ministerio Público presentó el pliego de consignación, concluyendo que la joven es la probable responsable del percance automovilístico en el que falleció Pedro Ávalos Corona, quien estaba parado junto a una caseta telefónica. Dictámenes periciales en tránsito, emitidos a partir del análisis de las comparecencias ministeriales recabadas de la inspección del lugar de los hechos y del examen de los daños materiales, permitieron verificar que Celia Eloísa Lora manejaba el automóvil Volvo que ocasionó el choque, impactando la Pick Up, misma que acabó con la vida de Pedro Corona y que los dictámenes periciales en materia de química y medicina forense arrojaron que la hija de Lora conducía en estado de ebriedad. A la joven se le acusó de homicidio culposo calificado, por encontrarse en estado de alteración voluntaria, previsto en el artículo 138 fracción VII del Código Penal del Distrito Federal.

 

La muchacha fue detenida el día de ayer y presentada ante el Juez. La defensa de Celia Lora García solicitó nuevos peritajes, especialmente en materia de tránsito terrestre y química, con la finalidad de que se corrobore la forma en que ocurrió el accidente y si su clienta manejaba en estado de ebriedad.

 

Ahora tocará al Ministerio Público presentar las pruebas que acrediten su dicho y a la defensa de Celia Lora hacer lo propio. La controversia se centrará en si la joven se encontraba en estado de alteración voluntario y la calificación del delito, ya que la joven reconoce su responsabilidad pero no las circunstancias que señala el Ministerio Público. Corresponderá al Juez determinar la verdad legal.

 

Así que independientemente de lo que digan los medios, twitter, el juicio de la opinión pública, e incluso que algunos señalan que existió tráfico de influencias para beneficiarla, su grado de responsabilidad aun no se determina.

 

Este asunto recuerda el caso de José Luis Romo Trujano, responsable del homicidio del policía Luis Fernando Corona Mercado, a quien arroyó el 13 de marzo de 2009 al tratar de huir de la revisión del “alcoholímetro”. El Juzgado 65 Penal resolvió que el joven era culpable del delito de” homicidio contra agentes de la autoridad calificado, cometido en bajo un estado de alteración voluntaria” condenándolo a 21 años de prisión.

 

Parecía que todo estaba dicho y que la sentencia era justa, pero la defensa del joven apeló y la Primera Sala del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal resolvió en febrero de este año, reclasificar el delito que se le imponía a Romo Trujano al de homicidio culposo agravado, considerado como no grave por el Código Penal local y le impusieron una pena de cuatro años tres meses de prisión.

 

El razonamiento de los magistrados, fue que 'el ánimo o la intervención del sentenciado no era otro que evitar el operativo', por lo que decidió continuar con la intención de huir del lugar, y descartaron que quisiera matar al uniformado.

 Paradojicamente, tanto en el caso de Celia Lora como en el de Romo Trujano, ambas víctimas se apellidaban Corona.

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