Entre el 7 y el 8 de octubre de 2006, se cometió lo que se denominó en aquel momento, el robo del siglo. Un grupo de desconocidos robó el contenido de 156 cajas de seguridad de una sucursal de Banamex en la Colonia Fuentes de Tecamachalco, en Naucalpan, Estado de México.

 

Dos meses después la policía detuvo a los responsables, los cuales calculaban que había más de 240 millones de pesos en dinero, joyas y documentos.

 

Los particulares, que pagaban 2,000 a 12,000 pesos al año, por la renta de las cajas, no fueron informados directamente por el Banco, se enteraron en los medios, además, sus quejas eran diversas: Banamex no contaba con cámaras de seguridad, pasaron más de 36 horas antes de que se dieran cuenta del atraco.

 

La Ley de Instituciones de Crédito señala que el servicio de cajas de seguridad “obliga a la institución que lo presta, a responder de la integridad de las cajas”, es decir la institución se compromete a que las cajas permanecerán íntegras y tomará para ello las medidas de salvaguarda y custodia necesarias. La protección de la integridad de las cajas implica una custodia no solamente disuasiva, sino también efectiva. Es decir, no basta con que el sitio donde las cajas se localizaban esté debidamente resguardado, se requiere también una adecuada capacidad de respuesta ante un ataque al mismo.

 

Uno de los afectados se fue a juicio, demandando de Banamex el pago de 6.6 millones de dólares: 3.3 por el valor de las joyas que le fueron robadas y 3.3 por la reparación del daño, el asunto lo ha perdido en todas las instancias, pero ahora ha solicitado a la Corte que atraiga el caso y establezca los criterios jurídicos sobre la responsabilidad de los bancos que dan servicio de cajas de seguridad, ya que considera que la institución no cumplió eficazmente con la vigilancia de las cajas de seguridad.

 

Entre los argumentos esgrimidos por los bancos en su defensa, está el hecho de que ellos no cuentan con un informe del contenido de las cajas de seguridad. 

 

Ahora la Suprema Corte determinará si atrae el caso.

 

Fuente: El Economista

 

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