Granos y taza de café

 

Se propone en iniciativa de ley la creación del INCAFE para fomentar la producción del café mexicano e impedir la importación de café de baja calidad

En el marco de la celebración del Día Internacional del Café, el 1º de octubre, se verificó en México la Primera Jornada Informativa y de Análisis Contexto Actual de la Cafeticultura* en México, con el llamado al gobierno a “poner candados” a las importaciones de las empresas trasnacionales.

Sobre este tema, Fernando Celis Callejas, asesor general de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras (CNOC), declaró que es urgente que el gobierno federal ponga “candados a las importaciones de café de las empresas trasnacionales, esto debido a la mala calidad del producto que introducen a nuestro país e impacta en el precio que debe pagarles a los productores del aromático”.

La producción de café en México lleva varios años en peligro. Las empresas transnacionales importan ese café de mala calidad para la elaboración de café, particularmente soluble, y así se castiga el precio del café cultivado en México, lo que ha llevado a que muchos pequeños productores vendan sus tierras y emigren a las grandes ciudades en busca de empleo.

La historia de la producción del café en México es larga y complicada por numerosos factores, desde la falta de unión de los productores hasta la operación de fallidos programas de gobierno que, en ocasiones, en lugar de impulsar al café mexicano, devaluaron su calidad y precio en el mercado internacional.

A través de la senadora Susana Harp Iturribarría, la Unión Nacional de Productores de Café (UNPC) de la Confederación Nacional Campesina (CNC), presentó una iniciativa de Ley de Fomento a la Cafeticultura en México, que propone la creación de un organismo regulador que fomente el cultivo, la calidad, exportación y el consumo del grano.

Este organismo desconcentrado de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, SADER, sería el Instituto Nacional del Café, INCAFE, encargado, entre otras, de representar a México ante los organismos internacionales de café; de diseñar y proponer proyectos de normas oficiales mexicanas sobre la producción, comercialización, precios, importación, consumo interno y calidades de café y sus productos; de administrar, reglamentar y mantener actualizados permanentemente los registros nacionales de productores, industrializadores, comercializadores, exportadores, importadores y cafeterías; y, de promover la conformación de fondos de aseguramiento de producción, cosecha, y de coberturas de precios, que permitan reducir los riesgos de la actividad cafetalera.

Asimismo, este organismo estaría facultado para asesorar para que se garantice la calidad del café que se produce y comercialice en el territorio nacional, y fomentar la promoción al consumo y calidad del café mexicano en nuestro país.

Con la creación del INCAFE, se propone también un Sistema Nacional de Información de la Cafeticultura en México, accesible al público en general y con información sobre el clima, precios, mercados y comercio interno y externo, además de la creación del Registro Nacional de Productores, comercializadores e industriales Importadores, Exportadores de Café y Cafeterías.

Los programas de fomento a la cafeticultura, estarán integrados en el Plan Rector elaborado por el INCAFE. Entre estos programas estará la celebración de convenios con la banca de desarrollo que permita a los productores acceder a préstamos preferenciales tanto en tasas como en plazos. Estos convenios con la banca de desarrollo y la banca comercial establecerán líneas de crédito que atiendan los diferentes aspectos de la actividad cafetalera, incluyendo el establecimiento de cafeterías.

El INCAFE creará un instrumento de aseguramiento para dar certeza, y un sistema de administración de riesgos a la inversión en la producción, comercialización y otros aspectos de la actividad cafetalera. El instrumento de aseguramiento que se constituya deberá incluir un seguro de vida para las familias productoras de café y otras personas dependientes que trabajen en el sector cafetalero a partir de los recursos aportados por las asociaciones de productores.

Respecto de la comercialización, se propone establecer que para el mercado nacional se comercialice 100 por ciento café, y en caso de tratarse de mezclas, se señale en el etiquetado.

De forma importante, se propone establecer establecerá un Comité de Precios que definirá cada día o,

cuando menos, una vez a la semana, un precio de referencia para las compras de café pergamino convencional y un precio para el café cereza. El café cereza es el fruto maduro, recién cosechado del cafeto, sano y sin despulpar, listo para el proceso de convertirse en café pergamino, que es el fruto despulpado y seco.

En el tema de la importación se propone establecer medidas para la revisión de los precios del café de importación y verificar que no se permita la entrada de cafés de calidades inferiores con precios que generen prácticas desleales de comercio al café mexicano.

La iniciativa presentada en noviembre de 2021 en el Senado de la República contempla muchos más aspectos que pretenden impulsar la producción y consumo de café mexicano. Mientras se revisa, los consumidores tenemos mucho en que apoyar a la industria, dejando de consumir café soluble para preferir el café cultivado en alguno de los 12 estados productores, y poniendo de moda el consumo, no de marcas de cafeterías extranjeras, sino del buen café mexicano.

*En México se emplea la palabra cafeticultura, aunque la aceptada por la RAE es caficultura.

Más información senado.gob.mx / jornadaveracruz.com.mx

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