En histórica transacción, el Gobierno del Estado de Yucatán, a través del Patronato de las Unidades Culturales y Servicios Turísticos de Yucatán (Cultur), adquirió en 220 millones de pesos, las 83 hectáreas en las que se asienta la zona arqueológica de Chichén Itzá, mismas que eran propiedad del empresario Hans Jürguen Thies Barbachano.

 

La propiedad durante más de tres siglos fue propiedad privada, que en 1895 fue adquirida por Edward Herbert Thompson cuando la propiedad era una plantación henequenera.

 

Él reconstruyó la hacienda que había sido destruida en la Guerra de Castas en Yucatán y exploró la zona durante 30 años, beneficiando con sus descubrimientos a the Field Columbian Museum, the American Antiquarian Society y the Peabody Museum at Harvard University.

 

De 1904 a 1910 Thompson exploró el Cenote Sagrado de 1904 a 1910 y recuperó diversas piezas de oro, jade y cobre y vestigios de ropa y armas de madera precolombinos. Estos artefactos los envío al Peabody Museum.  En 1926 el gobierno mexicano lo acusó de haber robado esos objetos y sacarlos ilegalmente del país, por lo que  expropió la  propiedad.

 

El asunto se fue a juicio y Thompson no pudo ver el final del proceso. Sus cinco herederos vendieron en 1935 a  Fernando Barbachano Peón la propiedad y los derechos litigiosos para que éste siguiera con el juicio.

 

Barbachano Peón realizó una exhaustiva búsqueda en las aduanas de Yucatán para localizar las autorizaciones de  salida de los objetos y comprobar que todos los envió Thompson de manera legal al extranjero y que pagó los impuestos correspondientes.Con esas pruebas, la Suprema Corte de Justicia amparó en 1944 a Thompson, y por ende a  Barbachano Peón, reconociéndole como legítimo propietario de Chichén Itzá, incluyendo los monumentos arqueológicos y coloniales ahí ubicados.

 

A pesar de lo anterior, el Gobierno del General Cárdenas subastó la propiedad, aunque los Barbachano volvieron a adquirirla. 

 

A la muerte de Barbachano Peón los terrenos pasaron a manos de su hijo Fernando Barbachano Gómez-Rul. Con la Ley de Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos de 1972 los edificios prehispánicos pasaron a propiedad de la federación no así los terrenos.

 

Existieron nuevos intentos para expropiar la propiedad, el último el 30 de noviembre de 2008 cuando se publicó un decreto que declaraba “Zona de Monumentos Arqueológicos al Área conocida como Chichén-Itzá, Municipio de Tinum, Estado de Yucatán”, acto contra el cual Hans Jürguen Thies Barbachano, quien heredó la propiedad,  se amparó. Finalmente el juicio quedó sobreseído por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, perdiendo el gobierno mexicano todo derecho.

 

Pero ahora, Hans Jürguen Thies Barbachano vendió el terreno al gobierno del estado de Yucatán por la cantidad previamente señalada de 220 millones de pesos.

 

En nuestro país actualmente existen 173 zonas arqueológicas, de las cuales seis son propiedad del gobierno federal, y el resto son propiedad de gobiernos estatales, municipales o bien, propiedad privada.

 

 

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