Productos milagro Diablo

 

La legislación actual parece ser insuficiente para evitar la publicidad y consecuente venta de productos milagro sin autorización sanitaria

El 23 de febrero se analizó en el Senado de la República el problema de los llamados productos milagro o productos engaño y la posibilidad de reformar la legislación para sancionar la difusión de la publicidad de estos productos.

El análisis se efectuó en el evento virtual titulado Diálogos Parlamentarios: prohibición de productos milagro, convocado por la Mesa Directiva del Senado, a la que asistieron el doctor Ricardo Sheffield. titular de la Procuraduría Federal del Consumidor, PROFECO, los comisionados de Autorización Sanitaria, Natán Enríquez, y de Operación Sanitaria, Bertha Alcalde Luján, ambos de la Comisión Federal de la Protección contra Riesgos Sanitarios, COFEPRIS, entre otros.

El objetivo de esta reunión fue analizar las reformas a las leyes federales para tratar de combatir la proliferación de estos productos, no solo desde la óptica científica, estableciendo la diferencia entre los medicamentos y los productos milagro o engaño, sino también desde la óptica del consumidor respecto de la publicidad engañosa.

La COFEPRIS define los productos engaño como los que adjudican indebidamente propiedades terapéuticas, prometiendo aliviar padecimientos, quitar dolores, curar enfermedades, mejorar la apariencia física y/o adelgazar sin presentar ninguna evidencia técnico-científica, aprovechándose de la urgencia y causando riesgos a la salud.

Las empresas que producen y comercializan estos productos prometen ilegalmente soluciones a enfermedades; en ocasiones cuentan con domicilios falsos, imposibilitando la verificación de sus instalaciones. Carecen de puntos de venta establecidos, empleando esquemas piramidales para su comercialización, lo cual dificulta emprender acciones por parte de la autoridad, sobre todo sanitarias, o las verificaciones a las empresas, como lo explicó al inicio de la mesa de diálogo, la senadora Olga Sánchez Cordero. Además, en sus empaques no reflejan información objetiva que permita conocer con claridad los ingredientes que tienen.

Sobre los productos engaño o milagro se reformó la Ley General de Salud, para establecer las acciones de aseguramiento de productos herbolarios, suplementos alimenticios y productos cosméticos, que indebidamente hayan sido publicitados como medicamentos o cuando se les haya atribuido cualidades o efectos terapéuticos.

El aspecto de la publicidad está regulado en la Ley Federal de Protección al Consumidor, que define en el segundo párrafo del artículo 32 como información o publicidad engañosa o abusiva “aquella que refiere características o información relacionadas con algún bien, producto o servicio que pudiendo o no ser verdaderas, inducen a error o confusión al consumidor por la forma inexacta, falsa, exagerada, parcial, artificiosa o tendenciosa en que se presenta”.

Esta ley faculta a la PROFECO para vigilar la publicidad y sancionar aquella que sea engañosa. Así, el organismo queda facultado para ordenar al proveedor que suspenda la información o publicidad que viole las disposiciones de esta ley y, en su caso, al medio que la difunda.

Pese a que la ley prevé la imposición de multas de 623.48 a 1’995,137.95 pesos a quien no cumpla con la orden de retirar o suspender la publicidad, Ricardo Sheffield explicó en el Senado que se debería considerar la posibilidad de sanciones más severas que pueden incluir hasta la perdida de la concesión federal a cualquier medio que no acate una orden con relación a quitar publicidad engañosa de su difusión.

Frecuentemente, la COFEPRIS emite alertas sobre productos engaño. La más reciente, es la alerta sanitaria del 22 de febrero sobre la comercialización irregular de los productos “Diablo Testo”, “Diablo Burn 24/7”, “Diablo Carne”, “Diablo Amino”, “Diablo Kong” y “Diablo Power”, los cuales se hacen pasar por suplementos alimenticios incumpliendo la regulación sanitaria.

Estos productos prometen potenciar la vida sexual; generar y promover el incremento constante de testosterona; reparar fibras musculares desgastadas; quemar grasa; e incrementar la oxigenación en los cuerpos de sus consumidores.

Su venta se ha detectado en páginas web de suplementos para deportistas y en redes sociales, pero al no haber sido autorizados, no deben ser comercializados, distribuidos ni publicitados por ningún medio o empresa.

Por la dificultad que detener esta publicidad en Internet, la COFEPRIS “invita a la población a realizar una denuncia sanitaria en la página gob.mx/Cofepris”, en la que se proporcione a la autoridad información como la ubicación de los puntos de venta o ligas web, y así “lograr una acción regulatoria más expedita y efectiva.”

Más información gob.mx/ senado.gob.mx

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