Hijo de padres separados

 

Suprema Corte establece que en casos de emergencia, como la pandemia por COVID-19, puede modificarse la forma de convivencia con un menor para que sea en línea

Al resolver una contradicción de tesis, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) estableció en una jurisprudencia que en contextos como la emergencia sanitaria por la enfermedad COVID-19, las disposiciones de un régimen de convivencias se pueden adecuar a las medidas generales de protección, siempre y cuando conduzcan a la aplicación máxima del interés superior del menor.

La Sala consideró que si bien, el derecho de convivencia de un menor con la madre o padre que no tiene su custodia es un derecho fundamental para su bienestar, el contexto excepcional de la pandemia exige reconocer un mayor valor al derecho a la protección de la salud física y de la vida, frente al derecho a la convivencia física.

Lo anterior, toda vez que la convivencia presencial implica que el menor salga de su ambiente habitual para incorporarse a otro, lo que implica una mayor exposición a un riesgo real de contagio, probable y fundado, que va en detrimento de la protección a su salud y a su vida.

De esta forma, la medida de suspensión del acto reclamado podrá moderar la convivencia para que se desarrolle a distancia, mediante el uso de medios electrónicos como llamadas por teléfono, mensajes, videollamadas, o reuniones en plataformas digitales.

Así, el Tribunal Constitucional observó la viabilidad de la convivencia a distancia siempre y cuando, al proveer sobre la suspensión, ya sea provisional o definitiva, no se cuente con elementos suficientes para determinar si las circunstancias en el caso protegen el mejor interés superior del menor de una forma distinta.

El juzgador podrá modificar la medida si antes de que exista sentencia firme en el juicio de amparo, se presentan circunstancias que lo justifiquen.

En septiembre de 2020 el Primer Tribunal Colegiado en Materias Civil y de Trabajo del Décimo Séptimo Circuito llegó a esta misma decisión en atención al interés superior del niño que corresponde privilegiar su derecho a la vida y la salud sobre el de convivir con su progenitor.

En esa decisión dispuso que el progenitor con quien cohabite el menor, debe permitir el sano desarrollo de tales convivencias, de manera que se lleven a cabo en forma libre y espontánea.

En Sudáfrica, país en donde se implementaron rigurosas medidas de confinamiento, originalmente se estableció que el menor no podía moverse del domicilio del progenitor con quien estuviera pese a los acuerdos de custodia vigentes. Cuando las medidas se extendieron, esta norma se relajó un poco para permitir la movilidad de los hijos.

Más información scjn.gob.mx

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