Gol de futbol

 

Antonio García llevará su caso ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) ya que Pumas no le dio atención adecuada después de que se lesionó

En conjunto con sus abogados y Álvaro Ortíz de la Asociación Mexicana de Futbolistas Profesionales (AMFpro), José Antonio García Fernández anunció que ha llevado su caso ante el TAS al considerar que la negligencia de Pumas en la atención de su lesión ha agravado la misma, al grado que actualmente se desplaza en silla de ruedas.

García empezó a jugar con el Club Universidad Nacional A. C., identificado como Pumas de la UNAM, Pumas UNAM o simplemente Pumas, desde que tenía diez años; primero en Pumitas y después por lo que hoy son la Sub-13, Sub-15, Sub-17.

En 2009 pasó de las Fuerzas Básicas al primer equipo, compitiendo en la Concachampions; finalmente, en 2011, a la edad de 19 años, debutó en la Primera División en un partido contra el Puebla y poco después fue jugador titular.

Sin embargo, al mismo tiempo empezó a tener un dolor en la ingle izquierda, que con el transcurso del tiempo se fue agudizando hasta ser insoportable. Los estudios realizados por el equipo arrojaron que tenía rupturas del cartílago donde se aloja la cabeza del fémur tanto del lado izquierdo como derecho, por lo que fue operado en marzo y en abril de 2013.

Luego de 5 meses de rehabilitación en el club, regresó a la cancha, pero regresaron las molestias, situación que fue minimizada por el cuerpo médico de Pumas. Las molestias, en lugar de desaparecer, aumentaron. Nuevos estudios dieron un diagnostico severo: el cartílago del lado derecho se había vuelto a romper.

El 5 de mayo del 2014 fue sometido a una tercera cirugía. Según el médico tratante, los tiempos de rehabilitación no fueron suficientes por lo que había una cicatrización de sólo el 70 por ciento y no del 100, lo que generó la nueva lesión.

Siete meses después regresó a las canchas y con ello regresaron los dolores insoportables en la ingle. Un nuevo diagnóstico realizado en Houston, Texas, Estados Unidos, determinó la existencia de una lesión en el músculo psoas iliaco por las intervenciones anteriores y que debía ser intervenido por cuarta ocasión. El 30 de enero del 2015, fue operado de nueva cuenta.

García tenía diferencias con el equipo en cuanto a los responsables de su rehabilitación, el pedía la atención de especialistas, pero el equipo hizo responsables a pasantes de medicina.

La rehabilitación duró sólo cuatro meses y lo dieron de alta transfiriéndolo, sin consultarle, al Zacatepec, en la División de Ascenso. Al terminar el torneo regresó a Pumas en donde le practicaron estudios médicos aprobados por la directiva y le renovaron el contrato por 2 años más, de junio de 2016 a junio de 2018.

El jugador requería de terapia para antes y después de jugar, hasta que los dolores se hicieron otra vez insoportables.

En octubre del 2017, por su cuenta acudió a la clínica CIRAF en Aguascalientes, en donde le presentaron la disyuntiva de seguir jugando o caminar, por lo que tendría que dejar cualquier actividad deportiva y someterse a un año a rehabilitación.

El jugador logró el compromiso de la directiva del club de fútbol de asumir él los costos de hospedaje y alimentación y el equipo el costo de la rehabilitación.

Durante 7 meses envió mensajes para que le reembolsaran los gastos, pero el equipo no cumplió y el 4 de mayo del 2018 recibió un correo en el que le preguntaron: “¿Toño, en que equipo estás ahora?”, con el pretexto de que a su contrato le quedaban dos meses de vigencia.

Según los estatutos de la Federación Mexicana de Futbol y la Ley Federal del Trabajo, la lesión del jugador y las secuelas posteriores son un riesgo de trabajo, que se definen como los accidentes y enfermedades a que están expuestos los trabajadores en el ejercicio o con motivo del trabajo; y el accidente de trabajo como toda lesión orgánica o perturbación funcional, inmediata o posterior, o la muerte, producida repentinamente en ejercicio, o con motivo del trabajo, cualesquiera que sean el lugar y el tiempo en que se preste, y el patrón o empleador está obligado a seguir pagando la rehabilitación y salario completo o porcentual según el caso.

Finalmente al jugador ha decidido llevar su caso al TAS, que ya ha admitido el asunto.

“Decidí hablar porque esperé a que mi caso llegara al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS). No es para pelear, simplemente quiero un trato digno y que se me cumpla lo que aún pasé como jugador del club. He gastado millón y medio en tratamientos, viajes, estancias, etc. El club nunca me buscó para ayudar o conciliar, su última oferta fue de 70 mil pesos”, señaló García.

Por su parte, el equipo emitió un comunicado en el que dijo: “Con relación a la demanda ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) por parte del señor José Antonio García Fernández, el club manifiesta que, en apego a la confidencialidad del procedimiento y respeto a las partes, no emitirá una declaración al respecto hasta en tanto no se desahogue el mismo”.

¿No le saldría más barato al equipo llegar a un acuerdo con el jugador que pelear el caso en el TAS?

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