Comida chatarra

 

El pasado miércoles, el congreso de Oaxaca aprobó la adición del artículo 20 Bis a la Ley de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes de la entidad para prohibir la venta de alimentos de alto contenido calórico y bebidas azucaradas a los menores, lo cual ha generado un alto rechazo entre los comerciantes y los fabricantes.

Salvo que el gobernador realice observaciones a la citada adición en quince días contados a partir de que reciba el documento para su publicación en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado, esta disposición pronto se convertirá en ley vigente en la entidad.

Al menos 15 organismos de la iniciativa privada que agrupan a comerciantes y fabricantes han rechazado la adición, afirmando que no hubo dialogo ni disposición para establecer mesas de trabajo en conjunto y que la medida será de “alto impacto a toda la cadena de valor de la industria agroalimentaria.

“Es relevante precisar que el decreto aprobado, pretende ir más allá, al limitar la venta de productos como por ejemplo el chocolate oaxaqueño, granolas, yogures, cereales entre otros, en cualquier tiendita, restaurante, taquería, supermercado, etc., condición que no solo no resolverá el problema de sobrepeso y la obesidad, sino que incentivará el mercado informal e impactará negativamente a las familias de miles de oaxaqueños que dependen de su venta, distribución y comercialización”, puntualiza el comunicado.

Arguyen que se afectaría a 58,000 comercios como misceláneas abarrotes, loncherías, fondas, taquerías, entre otros, cuyos ingresos dependen en un 60% de la venta de alimentos y bebidas, generando una significativa pérdida de empleos.

Finalmente, señalan que la iniciativa no se sostiene en una argumentación sólida y “que la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que la obesidad y el sobrepeso tienen origen multifactorial. De igual forma, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha señalado que los alimentos y bebidas procesadas representan tan solo el 30% de la ingesta calórica”.

Con respecto a esto último vale citar lo expuesto en el foro “¿Veneno embotellado? Evidencia incontrovertible del impacto en salud de las bebidas azucaradas”, donde expertos internacionales y nacionales analizaron la evidencia científica más reciente sobre los daños que causan las bebidas azucaradas al cuerpo.

Durante el foro, la doctora Kimber Stanhope, bióloga investigadora del departamento de Biociencias Moleculares de la Universidad de California en Davis, explicó que: “La totalidad de la evidencia científica en estudios epidemiológicos, de intervención dietética y técnicos, demuestra que el consumo de bebidas azucaradas incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares (ECV). Estudios epidemiológicos muestran que la mortalidad por ECV durante un período de 15 años aumenta en la medida que incrementa el consumo de azúcares añadidos. Estudios de intervención dietética demuestran que el consumo de fructosa, jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) ―o sacarosa― a través de las bebidas azucaradas conduce a un incremento en los factores de riesgo para desarrollar ECV.”

Y concluyó que: “La evidencia de estudios técnicos revela que, a diferencia de la glucosa y otros macronutrientes, la absorción y el metabolismo de la fructosa en el hígado no está regulada. Por lo anterior, el consumo de bebidas azucaradas con fructosa, que contienen azúcares como JMAF y sacarosa, causan una sobrecarga de fructosa en el hígado, lo cual promueve la conversión de fructosa en grasa, incrementando los niveles en sangre de los factores de riesgo para el desarrollo de ECV.”

Estudios liderados por la doctora Stanhope han mostrado que en sólo dos semanas de consumo diario de una botella de 500 ml de bebidas azucaradas se presentan ya indicadores de riesgo para enfermedades cardiovasculares. Sus investigaciones demuestran una relación directa entre el consumo de bebidas azucaradas y el aumento de enfermedades cardiovasculares sin necesidad de pasar por el sobrepeso y la obesidad.

Por su parte, la doctora Vasanti Malik, profesora de la Universidad de Toronto y la T.H. Chan School of Public Health de la Universidad de Harvard, presentó resultados de varios metaanálisis que concluyen que: “Existe evidencia fuerte y consistente, como resultado de pruebas y estudios observacionales, que muestra cómo la ingesta de bebidas azucaradas promueve el incremento de peso y se asocia con un elevado riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedades crónicas asociadas. Estos vínculos se han observado consistentemente en diferentes poblaciones alrededor del mundo, incluyendo México, donde los niveles de consumo de bebidas azucaradas son altos. Limitar el consumo de estas bebidas es un cambio simple en el estilo de vida que podría prevenir el incremento de peso y diabetes.”

Finalmente, el doctor Tonatiuh Barrientos, director del Centro de Investigación en Salud Poblacional del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de México, presentó los resultados de su investigación sobre mortalidad atribuible al consumo de bebidas azucaradas en México. Declaró que: “El consumo de bebidas azucaradas en México es de los más altos a nivel mundial. La evidencia científica actual muestra que estos productos aumentan el riesgo de obesidad, diabetes y otras enfermedades frecuentes en nuestro país. En el Instituto Nacional de Salud Pública desarrollamos un estudio para estimar cuántas muertes al año se asocian al consumo de bebidas azucaradas industrializadas. Estimamos que más de 40 mil muertes al año se asocian al consumo de estos productos, lo que representa el 7% de las muertes que tenemos en el país cada año y el 19% de las muertes por diabetes y enfermedades del corazón. Este estudio científico pone en perspectiva el daño que estos productos están provocando a nuestra población, por lo que es urgente desarrollar más y mejores políticas públicas para reducir su consumo.”

El Dr. Barrientos destacó que el 12% de las muertes por diabetes, hipertensión y cáncer en México están asociadas al consumo de estos productos y a la obesidad. “Las bebidas azucaradas podrían ser la principal causa del tsunami cardio-metabólico que vivimos en México”, alertó el experto del INSP.

Así, el consenso en la literatura científica sin conflicto de interés es claro: las bebidas azucaradas dañan el cuerpo y contribuyen de manera significativa al desarrollo de obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes y mortalidad.

Las organizaciones amenazaron con acciones legales en contra el congreso de Oaxaca al considerar que “pretende legislar sobre facultades exclusivas de la Federación establecidas en la Constitución (federal)”.

Sobre este tema, habría que considerar qué tiene que decir el Consejo de Salubridad General, que ante la evidencia científica podría establecer disposiciones generales a nivel nacional para controlar la venta de este tipo de alimentos.

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