Persona encarcelada

 

En el Congreso de la Unión se ha presentado una iniciativa que reforma la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación y el Código Penal Federal, a fin de sancionar con una pena de uno a ocho años de prisión, de doscientos a quinientos días de trabajo a favor de la comunidad y multa de hasta tres mil unidades de medida y actualización, a quien pretenda cambiar la orientación sexual de una persona en contra de su voluntad.

La iniciativa plantea establecer como acto de discriminación promover, obligar o ejecutar la realización de tratamiento o terapia de conversión a una o más personas, para pretender corregir la orientación sexual y/o identidad de género.

En la exposición de motivos se destaca que si bien han existido mejoras sociales y jurídicas para lograr la aceptación de la homosexualidad, el tema es limitado; conforme a datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México ocupa los últimos lugares de los países integrantes en cuanto a la aceptación.

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) que realizó en 2017 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se constató que los grupos más discriminados son personas transgénero con 71.9 por ciento, seguidas de lesbianas y gays con un 65.5 por ciento.

También arrojó que persiste la creencia entre algunas personas que la homosexualidad es una enfermedad y puede curarse. “Por esta razón, abundan de manera clandestina en diversas fundaciones, asociaciones o clínicas las terapias que prometen atender este supuesto padecimiento”.

El documento destaca que estas llamadas terapias de conversión que “buscan curar la homosexualidad o desarrollar la heterosexualidad”, utilizan lugares de contacto conocidos como centros de reunión, lugares públicos y, sobre todo, las redes sociales para enganchar a los individuos que pagan por someterse a estos tratamientos que incluyen lecturas obligadas de ideologías e ingesta de medicamentos utilizados para tratar desórdenes psicológicos o neurológicos.

Además, se utilizan procedimientos de aversión, los cuales consisten en inyectar a la persona grandes cantidades de adrenalina, para que una vez que la medicina provoque un miedo extremo, se le obligue a ver proyecciones de imágenes de contenido homosexual erótico, con el fin de que las rechace.

La iniciativa, analizada por la Comisión de Juventud y Diversidad Sexual, concluye que todos estos mecanismos de supuesta cura son realizados bajo presiones, ignorancia de las personas cercanas o integrantes de la comunidad de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgéneros, Travestis, Transexuales e Intersexuales (LGBTTTI) impulsados por el rechazo familiar o social, por lo que es primordial generar acciones jurídicas que impidan la violación a los derechos humanos.

este tipo de terapias ya han sido prohibidas en algunos países como Malta, el primer país europeo en prohibirlas, y en el estado de Nueva York, Estados Unidos se han prohibido respecto de menores de edad.

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